autor: Rubén Angulo Alba
edición: Lord Jim (2015)
edición: Lord Jim (2015)
Nada más conocer a Rubén Angulo Alba a través de las redes sociales deduje que no era un escritor al uso; es más, tan solo por sus comentarios, reflexiones y opiniones literarias supe enseguida que cualquier cosa que él escribiese me gustaría. Así pues me decidí a comprar “La escritura necesaria”, una obra de la que había leído opiniones muy positivas. Pasado un tiempo, con dicho ejemplar todavía en la interminable pila de libros por leer, me enteré de que Rubén se la jugaba de nuevo con Lord Jim Ediciones y con “Elvira”, una novela breve de la que conocía algunas pinceladas gracias al propio autor pero cuyo secretismo había despertado en mí una inusitada curiosidad. Esta vez sí, una vez adquirido el libro, me puse de inmediato con él.
Ya con el libro en mis manos he comprendido el anhelo del autor por implicarse en este nuevo proyecto de lleno y a todos los niveles: comenzando por la escritura y acabando por la publicación. He de reconocer que la edición es maravillosa, rebosante de una calidad que se echa en falta en muchos libros: desde el tacto de las páginas hasta la cubierta del libro. La portada, ya lo comenté en su momento con el autor, no es muy de mi agrado, pero reconozco el acierto de la ilustradora una vez leída la descripción física de Elvira. Es entonces cuando cobran sentido esos enormes ojos que afean algo el conjunto, que escrutan al lector de forma inquisidora pero sin mirarlo directamente, dejando entrever así el carácter de un personaje que tiene mucho que decir en esta historia.
Sinopsis:
Nos hallamos en un hospital psiquiátrico. Es un edificio enorme, con múltiples alas repletas de pasillos y habitaciones. En el pabellón número 5 encontramos habitaciones vacías, viejas y herrumbrosas; un espacio en desuso que ha sido colonizado provisionalmente por los trabajadores del archivo de la administración provincial. Donde antes había enfermos mentales ahora hay estanterías metálicas a rebosar de cajas, repletas estas de informes y documentos.
En uno de sus espacios, usado como almacén, encontramos a nuestro protagonista. No conocemos su nombre ¿o quizás sí? Se halla en una situación peliaguda: sepultado bajo una montaña de palés soporta estoicamente un dolor que viene y que va acompañado de una oleada de emociones y recuerdos. Intenta liberarse del peso de los maderos pero le resulta imposible. A la tenue luz de esta polvorienta estancia atisbamos retazos de su vida más reciente para comprender su estado anímico. Nuestro héroe tiene el ego resquebrajado por un pasado oscuro, un presente tormentoso y un futuro algo incierto.
Cuatro almas solitarias juntas en un psiquiátrico. Nuestro protagonista, sus compañeras de trabajo (Minerva y Montse) y la jefa de todos ellos. Elvira. Una presencia omnipotente que ansía controlarlo todo en este exilio forzado que es el pabellón número cinco. Revivimos la llegada del archivero a su nueva oficina, el primer contacto con sus nuevas compañeras, cómo se gestan unas relaciones que lo han llevado a una penosa situación actual. Necesitamos saber qué ha pasado, qué sentimientos subyacen aprisionados bajo los palés, haciendo compañía a un individuo entumecido y casi derrotado.
'Agucé los sentidos. Las paredes crujían.
Creí oír una respiración pero se impuso el silbido del viento
arremolinado en las esquinas. No, no había nadie.
Solamente quedábamos allí los locos y yo.
¿Y acaso no estaba yo tan loco como ellos?
¿Y Elvira? ¡Ella sí, ella sí que estaba loca!'
Creí oír una respiración pero se impuso el silbido del viento
arremolinado en las esquinas. No, no había nadie.
Solamente quedábamos allí los locos y yo.
¿Y acaso no estaba yo tan loco como ellos?
¿Y Elvira? ¡Ella sí, ella sí que estaba loca!'
Opinión:
“Elvira” es una obra breve. Condensa en apenas cien páginas todo ese dramatismo latente, siempre a punto de explotar, que se esconde en lo más profundo del alma humana. Porque se trata de sentimientos, de la condición humana con todos sus defectos y miserias. Estamos ante un relato introspectivo, complejo, lleno de obstáculos y de contradicciones. No es una lectura fácil. El autor expone dudas que lanza cual dardos envenenados. Por fuerza nos obliga a tomar partido, a recapacitar sobre lo que dice. No todos los lectores estarán dispuestos a ello pues supone desnudarse emocionalmente, hacerse preguntas incómodas y responderlas a su vez con la verdad de cada uno.
Con su prosa descriptiva, pausada y elegante, pero también directa cuando el estado del protagonista así lo requiere, nos mecemos en una historia que atrapa lentamente, como la resaca que nos arrastra mar adentro. El autor hace gala de su cultura y disfraza de filosofía la vida misma, aunque quizás sean la misma cosa. Rubén se sirve de unos actos que pretenden mostrar que a lo largo de la vida podemos equivocarnos al tomar decisiones, pero eso solo lo sabremos con el paso del tiempo, cuando no haya vuelta atrás. Hay que dejarse llevar para llegar hasta un inquietante final que, esperado o no, supone una liberación para el lector y ojalá también para el protagonista.
Es curioso cómo a veces el destino mueve ficha por nosotros. Casualmente cuando “Elvira” cayó en mis manos estaba leyendo otra obra (un emocionante thriller del que pronto habrá reseña) que también sucede en un hospital psiquiátrico ¿Una coincidencia? No lo sé… Lo cierto es que ello me predispuso a un estado mental que me ha permitido disfrutar (y mucho) de este texto escrito por Rubén. Digamos que la paranoia del otro relato abonó el terreno de mi subconsciente para que la semilla de esta novela breve germinase y calase hondo. Lo importante es atreverse, saltar al vacío, como ha hecho Rubén en esta notable historia que narra poco pero explica mucho. ¿Os atrevéis a leerla?
Ficha:
"Elvira" - Rubén Angulo Alba
Lord Jim Ediciones (978-84-944481-0-2)
107 páginas
Lord Jim Ediciones (978-84-944481-0-2)
107 páginas

