5 dic. 2016

La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin

Portada de La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin
autor: Ursula K. Le Guin
edición: Booket (2016)
género: ciencia-ficción antropológica

tres estrellas

Es casi imposible afrontar la lectura de una novela que ganó el Premio Nebula en 1969 y el Premio Hugo en 1970 sin tener unas ciertas expectativas. Hasta ahora no había recurrido a Ursula K. Le Guin porque asociaba a la escritora con la fantasía, un género del que no me declaro muy fan. Pero cuando en el club de lectura nos decantamos por esta obra me llevé una gran alegría: era la ocasión ideal para abordar la obra de esta reputadísima autora y además partiendo de una novela, en apariencia, más cercana a los géneros que un servidor tiende a devorar. La mano izquierda de la oscuridad destaca por la recreación de una sociedad ficticia moldeada por una curiosa fisiología e influenciada claramente por la filosofía del yin y el yang. Hay en esta novela poca ciencia-ficción y aún menos fantasía, aunque cuando aparecen lo hacen con potentes destellos y gran poder visual. Hallamos aquí interés por diseccionar la condición humana, como si de un estudio antropológico se tratase. Su análisis permite a la autora plantear una pregunta algo incómoda pero desde luego muy interesante: ¿están la violencia, los prejuicios y la falta de comunicación supeditados a la inherente sexualidad humana? La respuesta la podéis madurar mientras leéis esta novela. Quizás tras finalizarla vuestro punto de vista haya cambiado.

Sinopsis

Genly Ai es un enviado del Ecumen, una alianza de mundos cuyo centro neurálgico está en el planeta Hain. Con la intención de anexionar al remoto planeta Gueden (también llamado Invierno por su gélido clima) Genly llega para negociar con las diferentes facciones que lo habitan. La misión de nuestro protagonista es ser un mero observador: debe analizar las costumbres locales y afrontar luego las estrategias de la negociación desde un enfoque que maximice la posible unión de Gueden al Ecumen. Pero Genly se encuentra con una civilización cuyo talante es muy particular. Sus individuos son pasivos, con valores complejos y con tendencia a una excesiva reflexión, influenciados en demasía por conceptos extraños como como el kémmer o el shigfredor.

Genly se acerca a la corte del rey Argaven XV, monarca de Karhide, a través de Estraven, quien pasará a ser su compañero en esta aventura. Las artimañas políticas frustrarán los planes de Genly y lo alejarán de sus propósitos, motivo por el que deberá poner rumbo hacia Orgoreyn. A lo largo de su camino el emisario se enfrentará al reto de comprender a los guedenianos y su singular morfología: resulta imposible distinguir entre hombres y mujeres pues no hay diferenciación sexual, algo que dificulta una tarea tan simple como el trato ante un posible interlocutor. En Gueden la reproducción ha pasado a ser un hecho meramente funcional y posee la particularidad de que cualquiera puede ser padre o madre, de forma que los roles de la maternidad quedan desdibujados y pasan a ser fruto del azar. El reencuentro con su protector será el catalizador para que Genly logre vislumbrar los mecanismos de una sociedad que, si bien se asemeja a la nuestra, está en las antípodas de lo que nosotros conocemos.

La luz es la mano izquierda de la oscuridad,
y la oscuridad es la mano derecha de la luz.
Las dos son una, vida y muerte, juntas
como amantes en kémmer,
como manos unidas,
como el término y el camino.

Opinión

Nada se le puede reprochar a esta novela salvo que es hija de su época. Cuando fue publicada supuso una gran innovación, un original (y hasta entonces desconocido) punto de vista en la novela de género. La no-sexualidad de los guedenianos es sin duda la piedra angular de la novela: su particular fisiología no solo afecta a la reproducción, sino también a su carácter, al talante de un pueblo entero. Genly lo padece de entrada y se halla desconcertado ante unos individuos que, sin poseer una sexualidad clara, resultan ambiguos incluso en su forma de ser.

El ciclo kémmer-sómer es el elemento más destacado de la novela. La autora se afana en explicarnos todos sus pormenores, facilitando que el lector, como el propio Genly, acabe comprendiendo a Estraven y al resto de guedenianos. La balanza de la opinión final se inclinará hacia uno u otro lado en función de nuestro estado de ánimo frente al dilema que nos plantea la autora. Por otro lado términos como el shigfredor resultan indescifrables para el lector: debatiendo en el club de lectura llegamos a la conclusión que tenía que ver con el orientalismo que impregna la novela y que se asemejaba a una especie de código honor que en occidente no es posible interpretar. Y es que la sociedad guedeniana es vasta y muy compleja, tan repleta de sutiles variaciones como la miríada de vocablos de usan sus habitantes para referirse a la nieve.

La novela se disfruta si no se espera de ella mucha ciencia-ficción: las naves espaciales y los planetas exteriores no son más que una pátina ornamental, un decorado lejano. La trama se focaliza en un experimento sociológico, el choque entre sociedades casi opuestas, representado por Genly y Estraven, dos individuos que combinan sus voces narrativas a la par que hacen sendos viajes introspectivos. La delicada prosa de la autora nos guía a través de su periplo por el hielo perpetuo, detallando profusamente lo hermoso de paisajes y montañas (en este punto quizás se echa de menos un mapa para trazar el camino recorrido). Ha sido este viaje, junto con los incisos sobre mitología y costumbres de Gueden, lo que más me ha gustado de la novela. Tan solo os puedo dar un consejo para afrontar su lectura: no hagáis caso del primer capítulo, seguid adelante sin juzgar lo que en él se describe pues no tiene relación con lo venidero. Tan solo al final del camino podréis juzgar si lo que os narra Ursula K. Le Guin ha cambiado o no vuestra percepción sobre los habitantes de Invierno.

Ficha

"La mano izquierda de la oscuridad" - Ursula K. Le Guin
Traducción de Francisco Abelenda
Booket - Ciencia Ficción, 8023 (978-84-450-7678-1)
330 páginas

28 nov. 2016

Ciudad revientacráneos de Jeremy Robert Johnson

Portada de Ciudad revientacráneos de Jeremy Robert Johnson
autor: Jeremy Robert Johnson
edición: Orciny Press (2016)
género: conspiración global bizarra

tres estrellas

Soy un tío voluble, fácil de convencer incluso, con tendencia a criticar cuando un libro no me gusta pero que no se ahorra las loanzas cuando estas son merecidas. Reconozco que mi entrada en el bizarro fue con el pie izquierdo, o más bien tropezando y dándome de bruces, pero con ánimo de superación me lancé de nuevo al género mucho antes de lo previsto: fue tras asistir a la presentación de Ciudad revientacráneos de Jeremy Robert Johnson. Su editor y traductor Hugo Camacho, su prologuista Francisco Jota-Pérez y sobre todo Manuel Gris, su apasionado lector cero, supieron tocar la tecla justa en mi cerebro; y la maravillosa portada de Branca Studio hizo el resto. Era viernes por la tarde y estaba cansado (asqueado diría yo) tras un día nefasto en el curro y necesitaba romper con todo, ansiaba desconectar y meterme algo chungo y violento entre ceja y ceja. Y la novela de Jeremy Robert Johnson resultó ser el antídoto perfecto, hasta el punto que la colé vilmente por delante de todas mis lecturas. De vuelta a casa en el bus me enganché a su prosa como un adicto a la hexadrina y no la pude soltar hasta acabar el libro.

Sinopsis

Doyle es un tipo gris y anodino que lleva trece años trabajando en banca. Ha sobrevivido a sucesivas fusiones en plena crisis: en cada absorción ha sorteado el despido e incluso ha sabido promocionar. Ahora ostenta un puesto de responsabilidad que apenas exige trabajo pero que está remunerado con un buen sueldo. Aún así su vida sigue siendo un asco: vive en un barrio de mala muerte en compañía de su mascota Deckard, una tortuga que lo juzga en silencio y que tiende a expresar su desaprobación con bufidos. Un día Doyle decide que está harto de las injusticias de los bancos: está listo para rebentar el sistema desde dentro. Y para ello necesita drogas (más concretamente hexadrina) y con tal propósito se adentra de noche en el barrio colindante. Lo que a Doyle le parece una buena idea se transmuta a ojos del lector en el punto de partida de una historia algo alocada, llena de pésimas decisiones y de malos viajes.

Doyle lo tiene claro: es necesario descender a las entrañas de la bestia capitalista para derrotarla y hacerla explotar con toda su mierda. Cualquiera se lo pensaría dos veces ante tal hazaña, pero no es el caso de Doyle. Él se tira de cabeza, sin salvavidas ni nada por el estilo, sustentado tan solo por su fe (o por su estupidez) sin que esta pueda ahorrarle un buen castañazo. He aquí un visionario, un investigador feroz y arrojado que ve la vida a través de un fulgor plateado, un loco que hace caso omiso de la oscura presencia que sobre su hombro le indica que se está convirtiendo en una bestia o quizás en algo peor.

Lo más importante es que ahora eres libre.
Adiós a la silla de ruedas. Adiós a teclear textos
mediante pequeños espasmos de la retina para que
lo pronuncie una voz robótica. Piensa en todo esto
como lo haría un cangrejo hermitaño: has dejado
atrás una concha demasiado pequeña y la has cambiado
por una mansión-caracola. Pero tu consciencia está
un poco desorientada: depende en exceso de las
limitaciones humanas. Te ayudaremos a crecer.
Se trata de un proceso delicado. Hemos perdido
un par de mentes antes que la tuya, pero te irás
integrando poco a poco. Sin explosiones. Lo último
que necesitamos es que otro genio acabe chamuscado.

Opinión

Aunque el argumento se puede tomar a broma el planteamiento inicial de la novela es firme y contundente, con cierto trasfondo de crítica social y una pátina de innegable actualidad: la crisis financiera, la burbuja inmobiliaria, los reality shows televisivos,... Pero esto es solo el punto de partida. Luego llega el bizarro. Como buena novela de género la trama degenera hasta límites insospechados y acaba envuelta, tal y como apuntaba en la presentación su editor, en una paranoia sci-fi de carácter conspirativo. Lo mejor es que se trata de una ciencia-ficción cercana y mucho menos descabellada de lo que pudiera parecer a simple vista. Otra cosa, claro está, es el final.

El primer tercio del libro es el que más he disfrutado. Resulta hilarante el tsunami de alamierdas por el que Doyle se deja arrastrar, esa contundente filosofía de vida que aboga por las decisiones absurdas al grito de !a la mierda! ¿por qué no? Como es obvio las consecuencias para el protagonista son perniciosas y muy dolorosas. Los dos tercios restantes son igual de locos: no dan pie al aburrimiento pero discurren por sendas más tópicas y a veces algo inconexas. A pesar de ello la novela se lee del tirón, en parte gracias a sus fascinantes personajes, un buen elenco de seres grotescos y outsiders muy muy bizarros.

Su plan es una locura. Para el lector es muy obvio que Doyle va hasta arriba de drogas, pero aun así confraternizamos con él y con esa cruzada suya destinada al fracaso. Devoramos los párrafos impacientes por conocer sus nuevas excentricidades; y es que buena parte del éxito del género bizarro es el WTF! que el lector exclama página tras página. Da la casualidad que a la par que el libro vi la primera cinta de John Carpenter (Dark Star) y que la disfruté tanto o más que el presente texto. Porque tras esa primera impresión de tomadura de pelo el bizarro tiende a esconder buenas historias cargadas de humor punzante y adorables salidas de tono, aunque para ello haya que escarbar entre capas de oscura y delirante impostura.

Ficha

"Ciudad revientacráneos" - Jeremy Robert Johnson
Traducción de Hugo Camacho
Orciny Press - Colección Midian, 3 (978-84-945181-4-0)
335 páginas

21 nov. 2016

Abluciones de Patrick deWitt

Portada de Abluciones de Patrick deWitt
autor: Patrick deWitt
edición: Libros del Silencio (2010)
género: colección de notas alcoholizadas

cuatro estrellas

Recuerdo que fue una conversación a través de twitter. Hablábamos sobre los libros de Donald Ray Pollock y alguien mencionó el catálogo de Libros del Silencio. Hacía poco que el editor Gonzalo Canedo había fallecido, en enero de ese mismo año, y sus libros habían pasado a ser casi objetos de colección, sobre todo los considerados ineludibles. Entre estos últimos surgieron dos títulos, uno de Robert Stone que algún día retomaré y este que nos ocupa. Fue por Abluciones que se le puso al escritor canadiense Patrick deWitt el calificativo del nuevo Bukowski, un título algo pretencioso y, sin duda, una pesada carga. No he leído nada del icónico poeta del realismo sucio pero tras leer a deWitt puedo hacerme a la idea de por donde van los tiros, aunque desconozco si el primero posee la misma clarividencia narrativa que el enfant terrible de las letras canadienses. Porque lo que aquí se narra es un conjunto de historias, bañadas todas ellas en los efluvios del alcohol y espolvoreadas de drogas varias, que indagan en la autodestrucción pero siempre a través del prisma de una extraordinaria lucidez.

Sinopsis

Novelas de bares y de borrachos las hay a decenas, a cientos incluso. Pero si el narrador es un barman que abusa de los destilados y que se dedica a diseccionar a los individuos que pasan por su local eso ya es otra cosa. El propio protagonista, quizás el propio autor, recoge aquí sus memorias alcohólicas en forma de apuntes para una posible novela. Estamos cerca de Hollywood, meca dorada del cine y deslumbrante sueño para muchos. Muy pocos son los que logran aferrarse a él y la mayoría, despojos de una industria cruel y despiadada, acaban noche tras noche en el mismo bar, se sientan en el mismo taburete y piden sus copas mientras explican una y otra vez sus vidas truncadas como si fuesen mantras. Nuestro protagonista es una especie de confidente en ese templo sagrado de madera, cuero y adornos de latón. El ritual se repite como fractales refulgiendo en una botella de cristal, noche tras noche, inexorablemente.

Gracias al protagonista conocemos a los habituales del bar: Simon, el encargado de rubia melena que abandonó su Sudáfrica natal para ser actor; Anthony, el portero puertoriqueño; Curtis, que se dedica a molestar a las mujeres y a beber a cuenta de la casa; Merlín, el viejo de barba blanca capaz de pronosticar la muerte de otros; Sam, el camello negro que se lleva a sus tres hijos con él por las noches; Ignacio, el expatriado español que no bebe pero que frecuenta el bar para contar historias falsas pero luminosas,... Incluso mujeres como Dana, Ginny o Danielle se adentran en esa ominosa caverna, un mundo eminentemente machista. Y luego están los mitos, las leyendas urbanas: el fantasma que habita en las botellas de tequila, un Ford LTD de 1971 que devuelve una y otra vez a su borracho propietario sano y salvo hasta casa, un terrible edificio que vomita humanos a través de sus ventanas,... La opción de creer o no en las criaturas de la noche queda a merced del lector, pero aquí se nos narran sus logros y sus vicios con gran lujo de detalles como si fuesen verdades absolutas.

No es que te tomes demasiado en serio
la definición norteamericana de la palabra,
pero supones que esa gente son alcohólicos.
Tú les caes bien, o por lo menos están acostumbrtados
a ti, y cuando pasas por su lado alargan el brazo
para tocarte como si fueras un amuleto de esos
que usan los jugadores. Antes esto te resultaba
asqueroso y hasta rodeabas la barra con la espalda
pegada a la pared para no tener que atravesar
esa red de manos rojas y carnosas, pero te has
reconciliado con esa atención y se ha vuelto
familiar, incluso agradable.

Opinión

Como toda novela de borrachos tiende a resultar simpática, aunque los temas que se traten no sean para nada agradables y sus personajes resulten penosos. Pero es casi imposible no empatizar con estos individuos vapuleados sin piedad por la vida, seres humanos en el fondo, y darles nuestro apoyo moral. Estos hombres y mujeres han caído en el más absoluto ostracismo y si no fuese por el bar, ese cálido refugio donde uno tiene amigos o por lo menos conocidos, no serían nadie. 'Los grandes sueños nunca se realizarán en bares como este' sentencia Lancer, el único que ha arrastrado su decencia fuera del bar y que ha logrado ganarse la vida en Hollywood. Pero a la mayoría de los parroquianos eso les da igual: el bar es su vida, lo único que tienen.

Resulta sorprendente la lúcida voz del autor: incisiva pero reflexiva en el fondo, una vez han desaparecido los efluvios del alcohol. Renacer, resurgir del lodo y de la ponzoña. Purificarse. Quizá Abluciones sea un sincero ejercicio de redención. Lo cierto es que duele leerlo. Sus recuerdos permanecen en nuestra cabeza, anquilosados en forma de sueños húmedos y malas resacas cargadas de halitosos. Pero en el fondo esta novela es un gran ejercicio de literatura: franco, valiente y veraz. Cada novela publicada por Libros del Silencio viene sellada con la cita de un autor en referencia a la esencia del texto. La que nos ocupa no puede ser más atinada ni más contundente: 'una taberna es un lugar en el que la locura se vende en botella'. Leed Abluciones y no podréis estar más de acuerdo con esta máxima.

Ficha

"Abluciones" - Patrick deWitt
Traducción de Javier Calvo
Libros del Silencio - Colección Miradas (978-84-937856-3-5)
211 páginas

14 nov. 2016

El problema de los tres cuerpos de Cixin Liu

Portada de El problema de los tres cuerpos de Cixin Liu
autor: Cixin Liu
edición: Nova (2016)
género: ciencia-ficción especulativa

cinco estrellas

No hay mejor campaña de marketing que ganar un premio literario, y cuando se trata de un galardón tan reputado como el Hugo Award a la mejor novela el éxito mediático está prácticamente garantizado. Si a eso le sumamos una nominación a los Nebula Awards, múltiples premios y nominaciones en los Galaxy Awards, la admiración confesa de personajes famosos como Barack Obama o Mark Zuckerberg e incluso la difusión en medios televisivos nacionales, incluida una entrevista en el programa Página Dos y algunos segundos en los telediarios, el revuelo organizado permite que una novela de género, de ciencia-ficción en este caso, esté en boca de todos. ¡Y ya era hora! Los lectores ávidos hace tiempo que le seguían la pista, pero para el resto de mortales Cixin Liu era un auténtico desconocido. Hasta ahora. Y es que con su novela El problema de los tres cuerpos, novela escrita en 2007 y apertura de una trilogía ya cerrada, los autores chinos de género irrumpen con fuerza en el panorama editorial de nuestro país. Existían previamente tímidas incursiones de autores americanos de ascendencia china como Ken Liu o Ted Chiang, pero sin duda Cixin Liu marca un punto de inflexión, y de forma muy merecida.

Sinopsis

Iniciamos la lectura inmersos de lleno en el pasado convulso del pueblo chino: un grupo de revolucionarios, la mayoría apenas estudiantes, someten a escarnio público a individuos contrarios a su ideología. Uno de los blancos de sus injurias es un profesor universitario, hombre letrado y de ciencias, que deberá soportar la humillación por parte de su propia mujer. La dureza de la escena no vaticina un final feliz para el investigador, y es que más que el ansia de revolución lo que parece mover a estos jóvenes es el odio. Un par de años más tarde la hija del profesor, también científica, se enrolará en el proyecto militar ultra secreto de Costa Roja.

Nos trasladamos hasta la actualidad para conocer a Fronteras de la Ciencia, una organización dedicada a la investigación que está rodeada de gran hermetismo y sobre la cual existen muchas sospechas de conspiración. El Profesor Wang, físico aplicado especializado en nanotecnología, es instado a formar parte de ella para poder así ejercer de topo y desentrañar sus actividades secretas, informando de todo al ejército. Su antipatía hacia el policía Da Shi hará que se muestre reacio y poco dispuesto a colaborar, aunque unos extraños acontecimientos cambiarán su punto de vista y le obligarán a replantearse muchas cosas. ¿Y si las leyes de física no permaneciesen inalterables en el espacio y en el tiempo? Suposiciones como esta marcarían sin duda un punto y a parte en la realidad tal y como la hemos conocido.

La explicación a muchos de estos dilemas subyace en lo que, a simple vista, parece un inocente juego de realidad virtual. Pero lo cierto es que Tres Cuerpos, pues así se denomina el juego, esconde un plan oculto que será revelado tan solo a unos pocos privilegiados. Estamos ante una trama que aúna diferentes niveles aparentemente inconexos pero que acaban conformando una compleja e intrincada amalgama. El problema que plantea Tres Cuerpos es la base de esta historia, su baza más potente e imaginativa y el punto de no retorno de una humanidad a la que el destino le tiene preparada una enorme (y no muy grata) sorpresa.

'Como astrofísica, Ye se oponía con firmeza
a las armas nucleares. Para ella, un poder de esa magnitud
debía pertenecer únicamente a las estrellas. Lo argumentaba
siendo plenamente consciente de que en el universo existían
fuerzas aún más terribles: agujeros negros, antimateria
y muchas otras realidades de una fuerza tal que, comparada
con ellas, una bomba nuclear parecía la llama de una vela.
Estaba convencida de que el mismo día en que el hombre
llegase a dominar alguna de aquellas otras fuerzas,
el mundo se desvanecería. Frente a la locura,
la racionalidad no tenía nada que hacer.'

Opinión

Ha sido esta una lectura memorable, repleta de imaginación. El universo de Tres Cuerpos permite a su autor desplegar un arsenal de mundos paralelos que recrean con gran vivacidad y multitud de recursos la evolución de la especie humana. Especialmente ingenioso es el proceso de diseño del SO Quin 1.0 y su portentoso hardware, mientras que resulta hilarante y muy entretenido el concilio de sabios compuesto por Aristóteles, Galileo Galilei y Leonardo da Vinci que, bajo la batuta de Gregorio XIII, se dedica a quemar vivos a visionarios como Giordano Bruno.

Los personajes femeninos brillan en esta historia, sobre todo de la mano de Ye, igual que los intelectuales de corazón. Se nota además un enorme cariño por las antiguas tradiciones y por el pasado del pueblo chino, por muy doloroso que este haya sido, no en vano estos han marcado su evolución y han forjado su carácter. Personajes como Da Shi son un buen gancho para atrapar al lector, aunque para ello al autor le basta con el mundo virtual que ha ideado. Términos como era caótica y frases como ¡Deshidrataos! pasarán a engrosar el imaginario de los más acérrimos lectores de sci-fi.

Estamos ante una de las novelas más fascinantes de los últimos años. No lo digo solo yo, lo repite casi todo el mundo. Parte de su éxito recae en el magnífico trabajo de traducción realizado por Javier Altayó directamente del chino; su labor ensalza aún más la hermosa prosa de Cixin Liu. No hay que olvidar tampoco que tras la revisión de las galeradas está otro crack como Antonio Torrubia, librero diabólico y toda una eminencia en la ciudad Condal. La editorial Nova siempre ha apostado fuerte por la ciencia-ficción y la publicación de esta novela viene a reforzar el concepto que tienen de literatura. Tamaño esfuerzo ha sido por fin reconocido y en el marco de la Eurocon el sello de Ediciones B ha sido designado como mejor editorial europea de ciencia ficción del año. Desear desde este humilde blog muchas felicidades a tod@s los implicad@s. Respecto a la saga que nos ocupa solo espero que el resto de tomos sepan mantener el nivel que ha mostrado este, y es que si le otorgo la máxima puntuación es en parte gracias a la gran expectativa que genera su próxima resolución en los dos siguientes libros.

Ficha

"El problema de los tres cuerpos" - Cixin Liu
Traducción de Javier Altayó
Nova (978-84-666-5973-4)
408 páginas

7 nov. 2016

Fantasma de Laura Lee Bahr

Portada de Fantasma de Laura Lee Bahr
autor: Laura Lee Bahr
edición: Orciny Press (2015)
género: cuento de fantasmas bizarro

una estrella

¿Eras de los que leías los libros de Elige tu propia aventura? ¿O quizás preferías los de Fighting Fantasy? Tú, yo y otros tantos lectores que tenemos una edad los recordamos con mucho cariño, no en vano formaron parte importancia de nuestra infancia. ¿No te suenan de nada estas sagas? No te preocupes, es un detalle sin importancia. Aunque sí es cierto que si te atreves a leer Fantasma de Laura Lee Bahr las reminiscencias a este tipo de libros te resultarán evidentes. Prepárate para adentrarte en el Bizarro, el género de lo extraño, de la mano del fantasma de Sarah. Cualquier cosa puede pasar mientras lees esta novela, pues el bizarro no admite leyes ni etiquetas; los límites los pone tu mente, tu permeabilidad como lector. Por cierto, ¿te molesta que te tutee? Pues es lo que hay. El narrador lo hará constantemente así que si no te gusta ya sabes, no sigas leyendo.

Sinopsis

El texto te asigna (te impone más bien) el rol de Richard Jamison, oriundo de Kansas City. En esta nueva vida has emigrado a Los Ángeles para cumplir el sueño de tu vida: ser músico. Eres joven y apuesto y anhelas la vida de las estrellas del rock: fama, dinero y chicas, muchas chicas. Eres poseedor de muchos de los absurdos tópicos machistas, pero pese a tu falsa autoestima sigues siendo un perdedor. ¿No te lo crees? ¿Por qué sigues entonces ejerciendo de triste y gris oficinista? Ocupas un piso que antes fue de una tal Sarah, una chica que falleció y que ahora trata de comunicarse contigo gracias a este libro. Desde el mas allá. Royendo tu subconsciente. El fantasma que da título al libro, el auténtico narrador de esta historia, se obstina en guiar tus pasos. Aunque creas que tienes el control vas muy errado: en esta trama no eres más que un simple pelele.

Simon Would es tu compañero en este viaje psicotrópico (si será bueno o malo solo depende de ti). Él es tu antítesis: un periodista famoso venido a menos que trabaja en tu misma empresa, pero un tío que causa furor allí por donde pasa, entre las mujeres y también entre los hombres. Está casado y tiene una hija pero ello no le impide colgarse de Sarah; como tú. Obsesionado con su recuerdo investiga las circunstancias de una muerte rodeada de misterio y en la que unos tipos trajeados parece que tienen mucho que decir. Y hasta aquí puedo leer.

'No conseguí cantar lo que necesitaba cantar.
No tuve la oportunidad de hacer lo que más quería
en el mundo. Y por ese motivo estoy aquí atrapada,
intentando hacer que me escuches.
Siempre igual. Estoy aquí, pero no. Soy un fantasma,
una no-persona de lo que tiempo atrás fue esta persona.
No quiero resucitar, solo quiero mi propia voz.
Y Simon y tú sois mis únicas esperanzas.
Y os odio a los dos por eso.'

Opinión

La autora ha cogido el concepto de los libros de Elige tu propia aventura y le ha dado un nuevo giro de tuerca. He aquí una historia extraña, en la que te ves inmiscuido casi a la fuerza pero de la que a veces es difícil sentirte partícipe. Lo que en ella sucede es raro, muy raro. Pero esto es una novela bizarra, ¿no? ¡Pues adelante con ella! No es necesario entenderla, solo dejarse llevar. Y es que Fantasma no parece tener un guion claro, sino ser fruto de un brainstorming macabro en el que, literalmente, se han vomitado las ideas. Pero en eso consiste el bizarro: en lo surrealista, lo ridículo y lo sangriento, cualquier cosa mientras sea una ida de olla.

Es pronto para determinar si el problema lo tengo en general con el bizarro o en particular con Laura Lee Bahr, pero lo cierto es que no he acabado de conectar con la historia. Ya conocía a la editorial Orciny Press gracias a esa maravilla que es Procés de contradicció suficient de Manuel de Pedrolo, pero a su colección de Bizarro no le había echado todavía el guante. Sentía predilección por la obra de Carlton Mellick III, pero guiado por el club de lectura de la librería Chronos me decanté (de forma obligada) por este. Y la experiencia no ha sido del todo satisfactoria.

Fantasma no es una obra que admita medias tintas: o la amas o la odias, sin término medio. Es una historia para lectores valientes y a los que no les importa correr riesgos. Quizá el calificativo bizarro sea demasiado amplio para sentenciar al género por completo (no descarto volver al mismo en un futuro), pero ahora mismo a Laura Lee Bahr la tengo algo cruzada. Algunos fragmentos de su novela me han parecido escritos por un adolescente que ha abusado de los porros, llegando a momentos de insultante machismo. El global adolece, además, de algunas incongruencias. La que más me ha llamado la atención es la discriminación entre los fantasmas (que no saben que están muertos) y los espíritus (que son plenamente conscientes), pese a la cual Sarah, que sabe perfectamente que está muerta, se refiere a sí misma como fantasma. Quizá sea algo quisquilloso, lo reconozco, pero cuando no existe la conexión entre el escritor y el lector la sensación que queda es de decepción. Quizás futuros títulos subsanen esta apreciación, pero de momento voy a descansar por un tiempo de ese género algo inconexo al que denominamos bizarro.

Ficha

"Fantasma" - Laura Lee Bahr
Traducción de Hugo Camacho
Orciny Press - Colección Midian, 1 (978-84-943181-6-0)
292 páginas

31 oct. 2016

Subsuelo de Marcelo Luján

Portada de Subsuelo de Marcelo Luján
autor: Marcelo Luján
edición: Salto de Página (2015)
género: novela negra

tres estrellas

Año y medio. Ese es el tiempo que Subsuelo, tercera novela del escritor porteño Marcelo Luján, ha permanecido inamovible en mi pila de lecturas por abordar. Finalmente la vergüenza pudo conmigo y decidí lanzarme a leer un libro que me habían recomendado por activa y por pasiva; muchas eran las voces que lo alababan, pero solo me interesaba la opinión de alguien a quien considero una lectora tenaz y apasionada, alguien en cuyo criterio confío a ciegas. Aunque claro está, viendo el palmarés de premios y nominaciones de Marcelo Luján pocos incentivos hacen falta. Lo cierto es que desempolvé la pila, que ya tocaba, le di un buen meneo y rescaté la novela que hoy traigo a Otranto, una historia que no deja indiferente y que tiene una capacidad asombrosa para penetrar hasta el tuétano y hacernos sentir el frío glacial que causa la pérdida. Y es que Subsuelo es un contundente tour de force, un portentoso retrato de los estragos emocionales que una aciaga noche provoca en el seno de dos familias.

Sinopsis

El inicio de la novela es como una letanía: se repiten hasta la saciedad los actos de los personajes, sus conversaciones, las sensaciones encontradas, incluso la más nimia fragancia que exuda la naturaleza que rodea la casa donde tiene lugar la historia. El autor pretende así grabar a fuego en nuestro subconsciente unos fotogramas que resultan vitales para comprender lo que se nos narrará a continuación. Repetimos una y otra vez una secuencia entrecortada, cambiando a menudo el punto de vista, para lograr generar una impronta indeleble que nos remita siempre al punto de partida de la novela, que a su vez es el momento crucial de la misma.

Una parcela en medio del valle, una casa de una planta con piscina y dos familias de vacaciones. Un grupo de personas unido (o separado) por una sórdida desgracia; entre ellos Eva y Fabián, dos hermanos que esconden un turbio secreto. Pero no adelantemos acontecimientos. La oscuridad abraza a los personajes y atenúa los límites del escenario: es noche cerrada y todo está por acontecer. Los instantes que siguen serán los que detengan el tiempo, los que logren enquistar los fotogramas en el subconsciente de cada uno de los protagonistas.

Apenas nada se puede contar de esta novela para permitir que otros la disfruten, pues deben llegar vírgenes a sus páginas. Poco conocemos de sus personajes, lo iremos descubriendo a medida que avancemos en la trama: la relación entre los hermanos, los sentimientos de la extranjera, aquella que nunca acabará de encajar, los amoríos ocultos que quizá no lo son tanto,... Mientras se gesta la tragedia las mujeres hablan en la cocina, madurando sentimientos a fuego lento, los hombres beben y hablan de fútbol y los jóvenes, los auténticos damnificados de este drama, están a punto de ver truncados sus sueños.

'Desde la galería, esto es desde la parte trasera de la casa,
sólo se ven unos cincuenta metros de hierba,
la piscina después de esos cincuenta metros,
el aligustre después de la piscina, y la hilera altísima
de abedules naciendo por encima del aligustre.
Las montañas se ven por todos lados. Durante el día
y también durante la noche, cuando la persistencia
del recuerdo las hace, aun en la oscuridad más cerrada,
inmensamente visibles.'

Opinión

Marcelo Luján se sirve de un lenguaje cinematográfico muy hermoso para contarnos una historia de rencillas familiares, injurias veladas y torrentes de pasión subterráneos que se retuercen, duros y nudosos, como raices de un árbol moribundo. No os dejéis engañar por el paisaje idílico: es este un terreno abonado para la venganza, no para el amor. Como una plaga de hormigas que todo lo arrasa, los sentimientos se desbordan en esta novela como una auténtica marea negra.

La prosa del autor es brillante en la recreación de un ambiente onírico cargado de oscuros matices, como una pesadilla que acecha tras el sueño. La trama avanza lenta, opresiva y repetitiva, ejerciendo un inevitable desgaste en unos personajes que viven día tras día la derrota anímica de una aciaga noche. ¿Suposiciones o hechos consumados? Da igual lo que el lector intente dilucidar de la trama, el autor siempre nos guía por tortuosos senderos. Estamos a su merced, subyugados ante un clímax que se alarga y se hace esperar (quizás en exceso).

Subsuelo no es una novela negra al uso. Hay un hecho trágico, sí, pero sus consecuencias son insospechadas y se alejan de los cánones más comunes. El autor narra con gran profusión de detalle los sentimientos de los protagonistas: lo hace a través de sus gestos y de sus miradas, fijándose no en sus actos sino en los sentimientos que albergan, mostrando aquello que desearían hacer pero que en ningún caso llegan a consumar. Y es que las oportunidades perdidas no se recuperan. De eso trata esta novela: del pasado perdido, de las heridas que jamás llegan a cicatrizar y de la profundidad y complejidad de los sentimientos humanos. Mi opinión personal es que, como algunos de sus personajes, el autor duda en demasía. Se obceca en una historia que se podría contar en menos páginas y sin embargo desatiende otras tramas paralelas de las que un servidor se ha quedado con más ganas. En mi caso la novela no ha acabado de funcionar debido al talante de la misma, a esa forma tan especial de narrar lo sucedido. Aun así merece mucho la pena leer Subsuelo, porque una cosa es no congeniar con la obra y otra muy diferente es no apreciar su indiscutible calidad literaria.

Ficha

"Subsuelo" - Marcelo Luján
Salto de Página - Colección Púrpura, 65 (978-84-16148-16-5)
236 páginas

24 oct. 2016

La naranja mecánica de Anthony Burgess

Portada de La naranja mecánica de Anthony Burgess
autor: Anthony Burgess
edición: Minotauro (1976)
género: distopía ultraviolenta

dos estrellas

A Clockwork Orange es una de las películas que forma parte del imaginario popular y buena parte de culpa la tiene el tino con el que Stanley Kubrick supo plasmar lo que transmite la novela homónima. Hace mucho tiempo que vi la película (2003 queda ya muy lejano), pero recuerdo perfectamente el desasosiego y la repulsión que generaron en mi subconsciente ciertas imágenes violentas, impresiones similares a las que los sádicos experimentos de la novela logran causar en su protagonista. Lo que cuenta esta historia es conocido de sobra por (casi) todos; muchos habréis visto la película, pero quizá unos pocos habréis leído el texto en el que se basa. Abordamos aquí La naranja mecánica de Anthony Burgess, una de las distopías más representativas de la literatura universal que ha pasado a los anales de la historia de la mano de su brillante adaptación cinematográfica.

Sinopsis

Nos unimos a una banda de cuatro adolescentes que pasan las noches bebiendo, metiéndose en jaleos y propinando palizas a diestro y siniestro; estamos en un futuro distópico, no muy lejano en el tiempo pero sí muy distante en sus ideales. Aunque si lo pensamos bien quizá la novela no hable sobre el futuro sino del presente, de la deriva de una sociedad incapaz de atajar sus problemas de raíz. Lo cierto es que el autor nos presenta un mundo donde la ultraviolencia campa a sus anchas, un Estado en el que impera la inseguridad y en la que la policía no puede (o no quiere) resolver los problemas de los ciudadanos anónimos, aquellos que madrugan cada día para ir a trabajar a cambio de un miserable sueldo. La estética y los valores recuerdan a los antiguos regímenes y logran trasladar a nuestra imaginación hacia tiempos pretéritos, si bien la pátina que rodea la trama es la de un aséptico y gris futuro.

Alex, Pete, Georgie y Lerdo forman una pandilla. Alex y sus drugos (amigos en idioma nadsat) se dedican a asaltar, parapetados tras máscaras, la aparente seguridad de los hogares ajenos. Una vez dentro roban, amenazan a sus habitantes y llegan a abusar sexualmente de algunos de ellos. Los hallanamientos son, junto con los hurtos callejeros, su fuente de financiación: gracias a ellos pueden permitirse salir de copas y comprarse ropa cara o caprichos como un buen reproductor estéreo. Pero a pesar de su agresividad y de su mal entendida hombría son apenas unos chicos que durante el día siguen viviendo con sus padres y que asisten (cuando les da la gana) a clases en el instituto. Alex, autoproclamado líder de la banda, tiene quince años y lleva desde los once entrando y saliendo de centros correccionales. Sin duda tiene una gran trayectoria criminal y se jacta de ello.

Pero durante una de sus fechorías algo se tuerce y Alex acaba siendo arrestado. Es declarado culpable y se le impone una condena de catorce años en la prisión estatal 84F: Alex pierde entonces su estatus de líder y pasa a ser el recluso 6655321. Dentro de la cárcel aprenderá las ventajas de pasar desapercibido y ser un individuo anónimo: su buen comportamiento le permitirá pasar unas horas ayudando en la capilla de la prisión. Allí podrá disfrutar de una de sus pasiones, la música clásica, a la par que irá forjando su buena reputación como recluso modélico. Cuando llega a sus oídos un estudio en fase experimental que podría reducir su tiempo de condena drásticamente se obstina en que él es el candidato ideal. Conocido extraoficialmente como técnica de Ludovico el proyecto es un programa de reinserción exprés, un sistema que asegura transformar en tiempo récord al individuo para devolverlo a la sociedad, anulando las tendencias delictivas y convirtiendo al paciente en un elemento cien por cien productivo y apto para vivir en comunidad. En este punto surgen los fotogramas de la película que todos tenemos grabados en la retina, aquellos que desencadenan el tramo central y el desenlace de la obra, los que convierten el sueño de Alex en una auténtica pesadilla.

'Te han convertido en algo que ya no es
una criatura humana. Ya no estás en condiciones
de elegir. Estás obligado a tener una conducta
que la sociedad considera aceptable, y eres una
maquinita que sólo puede hacer el bien. Comprendo
claramente el asunto... todo ese juego de los
condicionamientos marginales. La música y el acto
sexual, la literatura y el arte, ahora ya no son
fuente de placer sino de dolor.'

Opinión

Obra incómoda y de gran profundidad, la novela que nos ocupa reivindica que la condición humana reside en poder tomar nuestras propias decisiones. La anulación del individuo, las injusticias sociales, la represión y la violencia que ejercen los gobiernos totalitarios son las lacras que denuncia su autor. Burgess propone además la necesidad del arte y de la cultura para alcanzar la felicidad completa. Junto con 1984, Un mundo feliz o Fahrenheit 451, La naranja mecánica es una de las grandes distopías de la literatura moderna. Todas ellas debaten sobre la idoneidad de reconducir la sociedad restringiendo, eliminando incluso, las libertades y el poder de decisión de los individuos que forman parte de la misma. El autor advierte aquí que estas tácticas se pueden volver contra la propia sociedad y pone el ejemplo de Alex, auténtico catalizador de la trama, un arma en potencia para cualquier bando que ansíe el poder.

Otro aspecto que identifica La naranja mecánica es el uso del lenguaje: el propio Burgess afirmó que leer su obra era como hacer un curso acelerado de ruso. Nada más comenzar la lectura apreciamos que los vocablos chirrían, que apenas entendemos nada de lo que el propio Alex nos narra. El autor se inventa aquí una jerga (el nadsat) usada por los adolescentes, un lenguaje que bebe de las raíces del ruso y demás lenguas eslavas. Poco a poco, no sin esfuerzo, el lector comienza a vislumbrar los diferentes significados; gracias a la reiteración y al glosario del final del libro se pueden resolver todas las dudas. Aun así supone un gran esfuerzo de concentración poder dirimir el sentido de ese extraño dialecto.

Las imágenes del filme de Kubrick nos ayudan a contextualizar los hechos, a recrear visualmente el mundo distópico que nos propone el escritor y eso es algo vital en una lectura que, de otro modo, puede llegar a resultar tediosa. No me importa que me planteen retos imaginativos, es más, me apasionan los incentivos, pero cuando la lectura exige demasiado o resulta apenas comprensible tiende a agotarme; en este sentido soy un lector algo vago, lo reconozco. Ya me pasó con la novela Iris de Edmundo Paz Soldán, obra que dejé a medias a causa de un KO por puntos frente a su lenguaje, pero que tengo intención de retomar algún día. En el caso que nos ocupa disponía de un apoyo visual previo, algo que me ha ayudado a progresar adecuadamente. Y es que sin ese salvavidas la presente novela hubiese acabado en el mismo cajón que la anterior. La naranja mecánica es una obra verdaderamente joroschó, una historia que vale la pena conocer pero que puede resultar difícil de digerir debido a su lenguaje, a lo intrincado de su traducción y por la dureza de sus escenas. Hay que adentrarse en ella seguros del terreno que pisamos, habiendo meditado previamente a qué nos enfrentamos y dispuestos a sufrir todo el abanico de atrocidades que la mente humana es capaz de idear.

Ficha

"La naranja mecánica" - Anthony Burgess
Traducción de Aníbal Leal
Minotauro (978-84-450-7135-1)
195 páginas