26 dic 2016

Ciudad de Clifford D. Simak

Portada de Ciudad de Clifford D. Simak

No puedo iniciar la reseña de otra forma que expresando mi agradecimiento a la persona que me prestó este libro: el karma te recompensará con una vida plena, amigo Gonzalo. Os adelanto ya que "Ciudad" de Clifford D. Simak es una auténtica maravilla, una delicia que tenéis que leer por el simple placer de descubrir a este autor (si no lo habéis hecho ya). Galardonado con el Hugo Award en 1964, Simak fue nombrado Gran Maestro de la SFWA años más tarde. Fue un autor prolífico, muy activo durante casi veinticinco años, con una obra cuyo nivel alcanza cotas de excelencia reservadas para unos pocos. He aquí ocho relatos que vaticinan el ocaso de los hombres, ocho historias narradas por perros (sí, he dicho perros) que causarán pavor a los cachorros que se acurruquen junto a la lumbre en una noche fría y oscura, no en vano estas páginas evocan mitos y leyendas ancestrales: las de unos extraños seres que poblaron el planeta hace milenios y que eran conocidos como websters hombres.

Sinopsis:

Las ciudades son vestigios del pasado y la gente las abandona paulatinamente en favor del campo. La energía nuclear es una realidad; los cultivos hidropónicos están al alcance de cualquiera; los aviones y los helicópteros particulares han sustituido al automóvil y las autopistas son ahora infraestructuras obsoletas invadidas por la maleza. Una auténtica revolución tecnológica lo ha cambiado todo pero Gramp sigue anclado al pasado, a las vivencias que atesora en sus cálidos recuerdos, momentos que cada día parecen más lejanos. Cuando su amigo Mark le comunica que también se marcha se siente traicionado. Igual que John J. Webster, que ha trabajado durante muchos años para una ciudad que se está muriendo. Igual que Ole y Martha, granjeros a los que la nueva sociedad les ha robado la esperanza. Las ciudades se hunden y los vagabundos huyen en pos del sol y de la lluvia, de la caza y de los cultivos.

La mansión de la familia Webster se aposenta sobre la colina desde hace mucho tiempo. Es una casa solariega de paredes forradas con paneles de madera noble, con habitaciones caldeadas por hermosas chimeneas y cuyos criados recorren silenciosos sus pasadizos. Pero no se trata de un servicio cualquiera, son robots diseñados para prevalecer cientos de años y servir a generaciones enteras. Parece una época pretérita pero estamos en el futuro: el hombre ha viajado a Marte y pronto conquistará Júpiter. En el vientre de esta vieja casona hay una habitación secreta, un estudio en el que tradición y modernidad se aúnan; será aquí donde tenga lugar el diálogo íntimo entre un hombre y un marciano. Y todavía faltan seis relatos más, todos ellos fabulosos, todos hilvanados por el porvenir de la familia Webster y por los perros, una curiosa argamasa que cohesiona y da coherencia a un conjunto de cuentos extraño y perturbador, de lo mejor que un servidor ha tenido el placer de leer.


La llovizna caía de los cielos plomizos
como a través de un tamiz, como humo
que flotase entre los árboles desnudos.
Borraba las siluetas de los edificios
y ocultaba el horizonte.
Relucía en las pieles metálicas
de los robots silenciosos
y plateaba las espaldas de los tres
seres humanos atentos al hombre
de vestiduras negras
que leía de un libro.

Opinión:

En "Ciudad" los canes hablan y tienen nombres humanos: Nathaniel, Towser, Ebenezer, Joshua,... No es nada nuevo, Miguel de Cervantes ya lo hizo en "El coloquio de los perros", pero Simak va más allá: si no fuese por el lenguaje y las manos, los perros serían hombres, y los hombres, perros, sentencia un personaje. Los canes han dejado de ser el mejor amigo del hombre para convertirse en albaceas de su extinto legado. La aniquilación de la humanidad se inicia con la desaparición de las ciudades y se diluye en el tiempo a través de ocho maravillosos relatos repletos de imaginación. En apenas trescientas páginas veremos transcurrir miles de años y seremos testigos de los mayores logros de la humanidad, como la ardua conquista de Júpiter, pero también de su decadencia fruto de su carácter dominante y violento.

Clifford D. Simak nos narra el destino de la humanidad, su inevitable ocaso, a través de una prosa depurada y hermosa plagada de seres surgidos de cualquier ámbito de la literatura fantástica: perros parlantes, robots asilvestrados, seres mutantes, duendes tras los muros,... Su estilo elegante y reposado nos permite contemplar pasajes que parecen surgidos de un cuadro o de una fotografía antiguos, pero las escenas campestres tienen aquí la pátina argéntea del futuro y de la modernidad. Más allá de un profundo análisis de la condición humana hallaremos en el texto respuestas a algunas preguntas que nos asaltan nada más comenzar el libro. He aquí una hermosísima fábula que merece mucho la pena leer, un conjunto de relatos que va mucho más allá del simple entretenimiento y que deja en nuestro subconsciente un poso difícil de olvidar, un rescoldo de una época pasada (o quizás futura) que nos acerca al resurgir que todo fin conlleva.

- fábulas perrunas de ciencia-ficción -
★ ★ ★ ★ ★
Ficha:

"Ciudad" - Clifford D. Simak
Traducción de José Valdivieso
Minotauro (978-84-450-7072-X) - 1988
307 páginas

28 ene 2013

Estación de tránsito

por Clifford D. Simak

La novela que hoy tratamos fue la ganadora del prestigioso premio Hugo allá por 1964. Se trata, sin duda alguna, de una de las mejores historias de ciencia-ficción jamás escritas. Nos encontramos ante un claro ejemplo de que la realidad más cotidiana puede estar rodeada de una sutil pátina de ciencia-ficción.

Enoch Wallace lleva una vida apacible y solitaria en su granja de Wisconsin. A simple vista la morada destaca por una regia estructura y por un excelente estado de conservación, pero una inspección desde más cerca desvelará algunos detalles intrigantes. Igualmente curioso resulta el cobertizo adjunto a la casa, donde Enoch vive y pasa los días. Estas son las primeras conclusiones a las que llega Claude Lewis, un agente de la CIA encargado de vigilar durante las venticuatro horas a Enoch Wallace, sospechoso de esconder un turbio secreto.

Enoch es en apariencia un hombre normal de entre 30 y 40 años, pero nadie sabe con exactitud su edad. Los que le conocieron bien hace ya tiempo que fallecieron. Poco se sabe de él, pues apenas trata con sus vecinos ni con nadie de los alrededores. Tan solo el viejo Winslowe Grant, encargado de repartir el correo, entabla relaciones con Enoch. Los que le conocen de vista aseguran además que apenas ha cambiado con el paso de los años, lo cual les resulta inquietante y provoca que le rehuyan aún más si cabe.

La existencia de un hombre extraordinariamente longevo se ha mantenido parcialmente oculta durante años en esta aislada comunidad rural, pero con la llegada de las comunicaciones globales ha llegado un punto en que nadie puede resultar anónimo ni pasar desapercibido, y menos aún alguien como Enoch Wallace.

Estas premisas, dignas de los mejores capítulos de 'The Twilight Zone' o 'The X-files', son el preámbulo a una historia extraordinaria. Porque la longevidad parece ser el menor de los secretos que custodia Enoch. Su aparentemente sencilla casa es en realidad una moderna estación de tránsito interplanetaria. Enoch es el encargado de mantenerla en funcionamiento, así como de recibir y despedir a las especies alienígenas que hacen escala en nuestro planeta para descansar en sus viajes interestelares.

El pulso narrativo es brillante, desvelando poco a poco la evolución de la trama, mostrando recodos y caminos ocultos llenos de sorpresas. Acompañaremos a Enoch en sus tareas cotidianas y veremos como se enfrenta a un dilema moral que dia a dia le corroe por dentro. Seremos partícipes de su angustia por ser el individuo responsable del destino de toda la humanidad; un hombre que ha perdido sus vínculos con el pasado y que apenas comprende el presente deberá decidir el futuro de todos los hombres y mujeres. De esta decisión dependerá que la humanidad conozca o no si existen otras civilizaciones más allá de las estrellas, algo para lo que quizás no estemos aún preparados.

La aparición de sorprendentes personajes (algunos exquisitamente elaborados, como Lucy, otros más erráticos, como el estraterrestre con morfología de roedor) componen una rica amalgama de entes que cohesionan y dan sentido a la obra. La aparición de un conflicto diplomático intergaláctico acabará por aumentar la tensión y provocará una reacción en cadena. De las acciones de Enoch, aconsejado en todo momento por su buen amigo Ulises, dependerá el destino de la Tierra. Todos se resume en una única pregunta: ¿Es la humanidad capaz de aprender de sus errores y convivir en paz?

Si el planteamiento del libro es espectacular, no es menos efectivo el desenlace; quizás demasiado consabido y previsible, pero muy bueno en conjunto. Nos encontramos ante una lectura obligada del género, un libro que merece ser disfrutado (y porque no reeditado) por el bien de la ciencia-ficción.

8.5/10