23 abr 2016

Primer amor de Iván Turguénev

Portada de Primer amor de Iván Turguénev
autor: Iván Turguénev
edición: Nevsky (2015)
género: clásicos universales

tres estrellas

A principios de este año, como casi todo el mundo, hice una lista de propósitos para 2016. Nada de hacer dieta ni apuntarme al gimnasio; tampoco dejar de fumar. Estos propósitos tenían más que ver con los vicios de la mente que con los del cuerpo, más concretamente se circunscribían a mis lecturas y a las reseñas que se derivan de ellas. Fueron dos los retos principales que me planteé: leer (o releer) algún clásico y dar cabida en el blog a más autores hispanoamericanos. El segundo lo he cumplido en parte con la reseña de El santo y con otra que tengo en mente abordar lo antes posible. Sobre los clásicos he dado un primer paso con Iván Turguénev y su novelita Primer amor. Desde luego ha sido un placer volver a mis añorados escritores rusos (aunque en este caso me estrenaba con Turguénev) más aún si es de la mano de Nevsky, una de mis editoriales predilectas.

Sinopsis:

Tras una cena, una vez los invitados se han marchado, tres hombres se sinceran sobre el que consideran su primer amor. Dos de ellos no tienen demasiado que contar pues arguyen que sus historias son de lo más banales, anodinas incluso, y que no merecen ser narradas. En cambio Vladímir Petróvich cree que su vivencia sí es digna de mención. Pero en vez de contarla de viva voz propone a sus contertulios tomarse un tiempo para poner en orden sus recuerdos, dejarlos por escrito y poder presentarlos en forma de narración. Los otros aceptan a regañadientes pues pretendían que este les contase la historia de inmediato y quedan citados al cabo de unos días. Dos semanas más tarde Vladímir se presenta con el siguiente relato escrito en su cuaderno.

En el verano de 1833 un joven Vladímir Petróvich y su familia se trasladan a una dacha en las afueras de la ciudad, junto a los jardines Neskuchni. Vladímir tiene dieciséis años, todavía está estudiando y muestra ya el carácter romántico de los jóvenes de su época: recita poesía en voz alta, tiende a cierta melancolía y vive con la expectativa que el amor acuda a su llamada. Su entorno familiar se reduce a un padre de talante agradable pero distante y a una madre muy severa.

Su tedio estival se acabará cuando una familia se mude a la casa colindante. Allí se establecerán una aristócrata venida a menos y su preciosa hija Zinaída, de veintiún años. Él enseguida empatiza con la joven dama, de la que queda prendado. Su madre, en cambio, no aprueba sus relaciones con una familia de rancio abolengo cuyos títulos apenas significan nada. Hasta ella han llegado los rumores de los escasos recursos económicos y las múltiples deudas y pleitos que tienen sus vecinos, motivo por el que les deniega su protección cuando la princesa Zasékina se la solicita.

La relación del joven con Zinaída será tormentosa: por su parte la entrega es absoluta, pero ella resulta ser caprichosa y muy voluble. En casa de la princesa suele haber siempre un grupo de cuatro o cinco hombres (algunos jóvenes, otros ya maduros) que cortejan a la joven e intentan ganarse sus favores. El joven Vladímir lo tendrá difícil con tanto pretendiente, más aún cuando la complicidad que le muestra Zinaída se afianza en el hecho que lo considera poco más que un crío. Y es que con tal diferencia de edad una relación entre ambos se convertiría en algo casi adúltero.

'Zinaída no tardó en adivinar que me había enamorado de ella,
tampoco yo intentaba ocultarlo; se reía de mi pasión,
le divertía, jugaba conmigo y me atormentaba. Es dulce
ser la única fuente, la irresponsable y arbitraria causa
de las mayores glorias y las más profundas tristezas
de otra persona —y en las manos de Zinaída
yo era como la cera blanda.'

Opinión:

El mismísimo Henry James exalta en el epílogo que acompaña a este relato la figura de Iván Turguénev, enumerando sus virtudes como escritor y como persona. Incluye además las palabras que M. Renan dedicó al autor ruso en su sepelio. De él dijo que 'Antes de haber nacido ya había vivido durante mil años; sucesiones infinitas de sueños se habían amasado en lo más profundo de su corazón.' Hermosas palabras dirigidas al autor fallecido, aquel que supo congeniar la belleza y la realidad en sus obras. Porque Turguénev era un grandísimo escritor pero ante todo era un acurado observador del alma humana.

Más amigo del contenido que de la firma, Turguénev se centra en esta obra en la descripción de unos sentimientos que a veces consideramos indescriptibles. ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Es sin duda una pregunta de difícil respuesta, pero el autor la sortea con gran efectividad gracias a su capacidad innata para analizar a las personas. Turguénev es pródigo en la descripción de los sentimientos de sus personajes. Es cierto que el lenguaje que usa es algo caduco, que hoy en día el enamoramiento no se plasma así en los libros, pero la sutileza de su prosa despliega ante nosotros un abanico extraordinario de estados de ánimo, tantos como logra causar la voluble Zinaída. Estamos ante una mujer capaz de humillar sin ruborizarse siquiera con sus juegos pueriles a hombres hechos y derechos.

Es este un librito hermoso, como todos los de la editorial Nevsky. Es imposible no dejarse llevar por sus personajes, por esa subyugante joven de ojos violeta (como Elisabeth Taylor) que es el centro de todas las pulsiones. Si dejamos de lado el anticuado ritual de cortejo descubrimos en el texto una modernidad asombrosa. Los sentimientos humanos apenas cambian con el paso de los siglos: el amor, los celos, la traición... Todos ellos nutren las historias. Da la casualidad que el autor escribió la obra con cuarenta y dos años. ¿Esconden la figura de Vladímir Petróvich y la del propio autor algún paralelismo? Nunca lo sabremos, pero sin duda esa sospecha no hace sino acrecentar el interés por la novela, un libro que merece la pena leer y cuyo disfrute solo se ve empañado en contadas ocasiones por una maquetación donde las palabras se juntan en exceso hasta dificultar la lectura. Aunque es este un defecto nimio en la obra de tan magno escritor.

Ficha:

"Primer amor" - Iván Turguénev
Traducción de James y Marian Womack
Nevsky Prospects, 14 (978-84-943546-6-3)
185 páginas

18 dic 2014

Máquinas del Tiempo de Nina Allan

autor: Nina Allan
edición: Nevsky (2014)


Nina Allan afirma que “Máquinas del tiempo” es un libro sobre la pérdida pero también sobre la posibilidad; yo me decanto más por la primera percepción. Una vez leído este conjunto de relatos me he quedado con un sabor agridulce. Es cierto que la escritura de Allan es soberbia, pulcra y muy sutil, pero lo que nos explica en sus relatos me ha dejado algo tocado. Estamos ante un libro que requiere una intensa implicación emocional del lector, una obra maravillosa que transmite y conmueve como pocas pero que puede dejar en nuestro subconsciente el poso amargo de la nostalgia y la desazón.

'¿Y qué es un reloj sino una máquina del tiempo?'

Sinopsis:

Las cinco historias que componen “Máquinas del tiempo” tienen como elemento vertebrador el tiempo y más concretamente la materialización del mismo en los relojes que llegan a manos de los protagonistas. Cada uno de ellos posee una belleza particular, escondiendo en sus mecanismos secretos insondables; además tienen todos la capacidad de trasladarnos a diferentes planos temporales y a universos paralelos. El trayecto es muy sutil y proporciona una pátina etérea y vagamente reconfortante a todas las narraciones, como si recorriésemos las estancias de una casa vieja que visitamos años atrás.

Los personajes que aparecen en todas ellas tienen lazos inquebrantables a través del tiempo y del espacio: pueden tener nombres ligeramente diferentes o pueden vivir en épocas distantes, pero el nexo que los une es evidente. Viajando adelante y atrás en el tiempo contemplamos distorsiones de los mismos individuos, los frutos de pequeñas mutaciones y alteraciones acumuladas de forma casi imperceptible.

A lo largo de sus páginas se describen parajes que son reales pero se que nos antojan extraños y parcialmente velados. Así los bosques despiertan nuestros temores más primigenios, los muros del hospital psiquiátrico revelan macabras historias pretéritas y las playas llenas de bruma se pierden en el horizonte del tiempo. Relojes antiguos, enanos, reminiscencias a David Lynch y parajes oníricos son el sello personal de los relatos de Nina Allan.

'A medida que caía en el sueño, tenía la sensación de que el reloj
y los generadores combinaban sus fuerzas y formaban una gigantesca rueda plateada
cuyas varas y radios atrapaban la luz de la luna y proyectaban su resplandor
en cientos de direcciones diferentes.'

El amor imposible, el dolor de la pérdida y el paso forzoso a la edad adulta son algunas de las premisas de sus cuentos. “The Silver Wind”, el relato que da nombre a la compilación en inglés y que es mi preferido, va más allá y nos presenta a un agente inmobiliario que se ve inmerso en una extraña peregrinación. A través de ella atisbará efectos secundarios de la cronoestasis como las deformaciones y descubrirá que jugar con las leyes de la relatividad para viajar en el tiempo se cobra un alto precio.

Opinión:

Los viajes en el tiempo son un filón inagotable en el universo sci-fi: ofrecen grandes posibilidades y múltiples escenarios literarios, cada cual más interesante. Allan trata el tema sutilmente, casi de forma tangencial, en un género que a ella le gusta denominar ficción especulativa. El resultado es efectivo en gran parte por su maravillosa prosa, similar a la de Karin Tidbeck en forma y contenido, y por el particular y rico universo que recrea.

El aspecto visual de las cuidadas ediciones de Nevsky son siempre un punto a favor, pero en esta ocasión se han salido: el libro en si es una auténtica obra de arte. Estoy seguro que es un ejemplar que mejorará con el tiempo, como el buen vino, y que en posteriores relecturas seré capaz de apreciar nuevos matices y de disfrutar con las múltiples subtramas. Reconozco que quizás no lo leyera en óptimas condiciones, así que me reservo una segunda opinión para un futuro.

De todas formas no quiero que mi puntuación se tome como una crítica, sino como una primera apreciación. A tenor de la magnífica entrevista que hace Sofía Rhei a la autora al final del libro podemos vislumbrar algo de luz para entender cuáles son las inquietudes y las motivaciones de Nina Allan, una autora que en la última Mircon 2014 causó sensación y que está llamada a ser una de las grandes de la literatura fantástica.

Ficha:

"The Silver Wind" - Nina Allan
Nevsky Prospects (978-84-939379-9-7)
201 páginas

16 nov 2014

Aelita de Alekséi Tolstói

autor: Alekséi Tolstói
edición: Nevsky (2010)


Un panfleto pegado en la pared de una calle olvidada de San Petersburgo invita a los valientes a viajar a Marte. Esta es la premisa con la que nace “Aelita” (1922), obra clave de la ciencia-ficción soviética. Emparentado lejanamente con los maestros Turgenev y Lev Tolstói, Alekséi Nikoláyevich Tolstói es el artífice de esta curiosa ‘space opera’ que esconde mucho más de lo que cuenta.

Jules Verne, prolífico escritor avezado en pronosticar el futuro y sus artilugios, ya publicó en 1865 una sátira científica sobre el reto de viajar a la Luna en un proyectil. “De la Terre à la Lune” sirvió de inspiración para que Georges Méliès, otro genio en su campo, ideara su icónica película “Le voyage dans la Lune” allá por 1902. Haciendo uso de su desbordante imaginación y de sus recursos como ilusionista Méliès consiguió grabar en nuestra retina, y seguramente también en la de Tolstói, como sería un primigenio viaje a un planeta desconocido. Tolstói cambiará en este caso el escenario lunar por las llanuras marcianas.

Sinopsis:

Tras un punto de partida que ya hemos descrito nos encontramos ante un inicio explosivo de la novela: en apenas veinte páginas el autor nos pone al día, con un lenguaje sencillo a la par que convincente, sobre los pormenores de su proyecto. Detalles técnicos de la aeronave, plan de vuelo trazado y otras minucias técnicas se nos describen de forma cercana hasta el punto que se nos antojan ciertas e incluso viables. Tolstói consigue que creamos a pies juntillas en el ingeniero Loss y en su exótico plan. Entre sus congéneres tan misterioso proyecto despierta también gran expectación; la congregación de gente y los hilarantes diálogos que los rumores desatan entre ellos dan buena fe de que se trata de un momento histórico.

Una vez solos en la nave, Loss y su acompañante Gúsev tendrán tiempo para conocerse un poco más a fondo; sabremos pues qué intenciones han guiado a tan intrépido aventurero a alistarse para descubrir los parajes de Marte. De las motivaciones del primero conocemos poco pero se adivina que esconde un oscuro pasado; de Gúsev en cambios descubrimos pronto que es el típico héroe ruso, idealista y algo inconsciente, y que parte de sus motivos son ensalzar la gloria de la gran madre Rusia (y quizás también enaltecer su ego). Nos encontramos pues ante un hombre que viaja a Marte para huir de su pasado y otro que lo hace para conquistarla con su valor y reclamarla para su bien amada patria.

Una vez allí el cariz de la novela cambia y esta se torna muy imaginativa. Con alguna que otra sonrisa en los labios asistimos a un pueril intento de idear y describir la flora y la fauna del planeta rojo (aunque el astro que se tiñe de rojo sea aquí la propia Tierra). Abandonamos pues la ciencia-ficción más austera para adentrarnos en una novelita de aventuras donde se suceden encuentros disparatados que se acercan más a la superstición que a la reflexión científica. Aunque el encuentro con la civilización inteligente se hace esperar finalmente Tolstói recompensa nuestra paciencia con grandes dosis de creatividad. Se recrea el autor en la tecnología marciana, en sus ciudades y, sobretodo, en su evolución como especie, algo que merecería una entrada a parte (mucho más detallada y reflexiva) en este blog. Será entonces cuando conozcamos a Aelita, personaje femenino de exótica belleza y auténtico catalizador de una historia que acaba teniendo matices trágicos y que contiene uno de los dramas amorosos más hermosos jamás escritos en la literatura.

Opinión:

Aunque la historia parezca algo banal e infantil lo cierto es que Tolstói esconde en ella material de gran valor. Como ya he dicho tratamiento a parte merece la genealogía de las razas alienígenas que en ella se trata, que deja a la altura del betún a la de Ridley Scott en “Prometheus”. Sobre la rebelión marciana hay que buscarle paralelismos bastante obvios en la vida del propio Tolstói. La añoranza que padece Gúsev de su patria es similar a la que debió padecer el autor cuando en 1918 se vio forzado a emigrar por ser contrario a la revolución de Octubre y a sus ideales bolcheviques.

Bajo la capa de aventurilla espacial subyacen pues motivos más oscuros como juicios crípticos a la sociedad de entonces, aunque también se aprecian otros elementos más luminosos, pues en el fondo “Aelita” acaba siendo una hermosa historia de amor más allá de las estrellas. Su final es una especie de sortilegio que permanece imborrable en nuestra memoria (tal y como comenta Félix J. Palma en su prólogo). La obra tuvo un gran éxito en su época y solo dos años más tarde, en 1924, tendría su adaptación cinematográfica.

En general se trata de una novela altamente disfrutable. Las naves y la tecnología marciana descritas en ella merecen una atenta observación. Quizás en algunos fragmentos su prosa sea algo dispersa y tediosa, pero se la debe valorar con el prisma de la época en la que se escribió, hace casi cien años. Lo que sin duda podemos afirmar es que se trata de un clásico absoluto de la ciencia-ficción, un ejercicio arriesgado y algo primitivo de un género que hoy en día tiene gran aceptación, una pequeña joya que la editorial Nevsky ha tenido a bien publicar para regocijo de cualquier lector amante de este género.

Ficha:

"Aelita" - Alexéi Nikolayévich Tolstói
Nevsky Prospects (978-84-937466-5-0)
281 páginas

9 abr 2014

Jagannath de Karin Tidbeck

autor: Karin Tidbeck
edición: Nevsky (2014)


Mi idilio con Nevsky surgió de improviso, fruto de la más absoluta de las casualidades, cuando cayó en mis manos Rusia Gótica. Este pequeño volumen de relatos, de un azul generoso y llamativo, me cautivó por la elegancia de su diseño, por el bello tono pajizo de sus páginas y por las historias que contenía. Fue un flechazo, algo similar a lo que relata Karin Tidbeck en el primer cuento de esta antología entre el doctor Hiller y Beatrice. Luego llegarían Historias de Belkin, Nina Allan y muchos otros. Desde entonces siempre me han atraído sus elaboradas ediciones, así como el fantástico material que estas contienen.

Sinopsis:

Cada relato en Jagannath es diferente, independiente, pero todos ellos comparten el común denominador de una engañosa cotidianidad salpicada de un tono irreal, mágico y sumamente hermoso. Así pues en Beatrice nos resulta de lo más verosímil que un hombre y una mujer se enamoren de un dirigible y de una bomba de vapor respectivamente; tal es nuestro convencimiento que nos resultará fácil empatizar con sus progresos conyugales, los cuales no están exentos de problemas mecánicos. Al igual que Gógol en su relato La nariz pasamos del asombro inicial a la más completa normalidad, humanizando los elementos del relato por muy extraños que parezcan para, justo al final de la trama, retornar de nuevo al existencialismo más puro.

Las cartas de un hijo a un padre desaparecido son la base para hilvanar Cartas a Ove Lindström. Se trata de una historia repleta de nostalgia, donde los hermosos recuerdos pretéritos fomentan los cimientos de un cuento enternecedor. La prosa simple y elegante de la autora aporta el carácter etéreo a unas imágenes que emergen de la bruma del pasado, siempre acompañadas por el leve tintineo de unas campanillas.

Después vendrán otros textos como La señorita Nyberg y yo, Rebecka, Herr Cederberg o Augusta Prima (mi preferido). Y así hasta llegar a completar trece, un número altamente simbólico. No faltan aquí elementos fantásticos, seres fabulosos y protagonistas inolvidables, todos ellos surgidos de unos párrafos que diluyen la línea que separa lo real de lo imaginario, como cuando estamos a punto de despertar de un sueño.

'He encontrado hierbabuena.
La misma de las infusiones que tomabas cuando yo era pequeño.
Son los aromas de cuando todo iba bien: a leña en la chimenea
y a té de hierbabuena y a casa vieja.'

Opinión:

2014/12/05 - Presentación
de "Jagannath" en Gigamesh:
Tidbeck poco antes de desvelar que
crea sus ficciones con la ayuda de
unos gnomos que residen en su cabeza.
Jagannath posee un innegable atractivo, algo misterioso que te atrapa desde el momento en que posas la mirada en su hipnótica portada. Su título ya por si es evocador: nos transporta a una ciudad remota en la distancia y en el tiempo, a un refugio ancestral del imaginario de Lovecraft, o incluso a los exóticos y lejanos parajes de Oriente. Ante nosotros se abren fábulas contemporáneas, retales de Las mil y una noches contextualizados en el mundo moderno. Son historias breves, delicadamente concisas, llenas de magia y de amor.

El del cuento es un arte complejo. Enhebrar historias consistentes en unas pocas páginas es una tarea al alcance de solo unos pocos. Si además estas se rodean de un halo de fantasía el riesgo de fracasar aumenta de forma exponencial. Pero Karin Tidbeck se desenvuelve con soltura y elegancia en este terreno. Reminiscencias de Lord Dunsany, Bierce, Gógol,... Todos ellos se vislumbran en la prosa de la joven escritora sueca, pero su estilo es más fresco y delicado, rebosante de una madurez y una simplicidad asombrosas.

Cuando pensaba que Nevsky no podía sorprenderme de nuevo va y nos descubre a Karin Tidbeck, una escritora de gran proyección. Las múltiples reseñas que había leído no hacían más que incrementar mi curiosidad, pero lo cierto es que la lectura ha superado todas mis expectatuvas. "Jagannath" es uno de los libros más estimulantes que he leído en mucho tiempo, una auténtica puerta a los sueños.

Ficha:

"Jagannath" - Karin Tidbeck
Traducción de Carmen Montes Cano y Marian Womack
Nevsky Prospects - Fábulas de Albión, 7 (978-84-939379-8-0)
166 páginas