17 jul. 2017

Un hotel en ninguna parte de Mónica Gutiérrez

Portada de Un hotel en ninguna parte de Mónica Gutiérrez

Para muchos de los que vivimos en la ciudad Condal El Bosc de les Fades representa un recuerdo especial, un lugar recóndito con una atmósfera mágica y algo decadente. El establecimiento que describe Mónica Gutiérrez en su novela "Un hotel en ninguna parte" hereda parte de esta magia y secretismo, pero lo hace de una forma íntima y mucho más hermosa. Es esta una historia de personajes en la que abundan sentimientos sutiles y sensaciones efímeras. Mónica tiene el don de crear individuos con alma a través de algo tan sencillo como breves epístolas. Lejos de vericuetos y tretas emocionales, sin un atisbo de giro argumental ni absurdos cliffhangers, la autora rehuye la fama y el éxito comercial y se mantiene fiel a lo que realmente importa: contar una historia.

Sinopsis:

Emma llega al Bosc de les Fades para trabajar como camarera de habitaciones. Lo hace recomendada por su amiga Anna, que conoce a los Brooks, los propietarios. Emma se toma este trabajo como una especie de retiro: necesita dar un giro a su vida, desconectar de todo y alejarse de un pasado tormentoso relacionado con la música. Llega a este lugar aislado con el violín bajo el brazo y dispuesta a vivir nuevas experiencias. Lo que sin duda no espera es entablar una relación tan profunda con los que a partir de ahora serán sus compañeros. Y es que es temporada baja y en el hotel hay un único huésped; el resto forman parte de la pequeña familia que conforma el hotel, unos individuos que, salvo excepciones, la arroparán con su cariño.

El origen del Bosc de les Fades es un monasterio benedictino que pasó luego a ser palacete barroco; su pasado es, sin duda, muy peculiar y como buen hotel con encanto también aloja a un espectro errante. Pertenece desde hace varios años a la familia Brooks. Samuel y Tristán, hermanos y polos opuestos, son los encargados de dirigir el negocio desde hace cinco años. Tristán es idealista y empático mientras que Samuel es pesimista y hosco, poco amigo de las relaciones. Marbel es la otra camarera y tiene una hija que es un primor, una chica muy inteligente para su edad. Quim es un cocinero digno del Olimpo de los dulces y Phillip... Bueno, Phillip podría ser el gemelo malvado de Michel, el recepcionista del Dragonfly Inn en Stars Hollow. Y luego está William Lexington, premio Nobel de literatura. Todos ellos orbitarán alrededor de la recién llegada e interaccionarán con ella de diferentes maneras. Más allá del recóndito hotel está el bucólico pueblo de Mirall de Mar, un lugar donde la magia persiste en lugares como la tienda de la señora Povedy. Con este panorama es imposible no enamorarse y dejarse llevar por las sensaciones de una prosa que crea el marco ideal para esta novela fresca y optimista.


El Bosc de les Fades te deja sin aliento.
Entonces comprendes por qué un lugar semejante
se resiste a ser ubicado por cualquier GPS del mundo:
la belleza no responde a los satélites.

Opinión:

Querida Mónica,

He recibido tu texto como un soplo de aire fresco. Ojalá pudiese visitar el hotel que describes, ese remanso de paz donde el tiempo se relentiza; me llevaría un buen puñado de libros para reducir mi enorme pila mientras degusto una tras otra tazas humeantes de Earl Grey. Y es que lo que me pide el cuerpo (y la mente) son historias de personajes. Tú sabes a cuales me refiero: mis adorados Carson McCullers, Stefan Zweig, Don Carpenter, Joy Williams y, por supuesto, el bueno de Yasunari Kawabata. Leer tus páginas y conocer a Emma, Tristán, Samuel, Marbel y el resto ha sido maravilloso. Me permitiré la licencia de parafrasear a nuestro amigo JAP Vidal y te diré que he logrado visualizar tus personajes como si fuesen los protagonistas de una película en la campiña inglesa y que he llegado a introducirme en sus vidas, en sus mentes. Lo que más me ha gustado es ver como rellenas los vacíos emocionales con pequeños detalles, con matices tan sutiles a la par que apropiados.

Debo reconocer que necesitaba un receso. Los pasadizos oscuros y lúgubres de Otranto resultan agradables (con el tiempo uno llega a acostumbrarse), pero no todo va a ser oscuridad y tinieblas. Agradezco lecturas francas y sugerentes como la tuya. Me ha servido para romper una dinámica de lectura que, llegado un punto, estaba resultando tediosa. Debo confesarte un secreto: me ha costado horrores dar con este ejemplar. ¡Solo tenían uno en toda la ciudad! ¿Te lo puedes imaginar? Pero dicen que el premio es mayor cuando más grande es el esfuerzo. No lo voy a negar. Me encanta ejercer de arqueólogo literario, más aun si es para encontrar pequeñas joyas como esta. La lectura me ha dejado muy buen sabor de boca. Tu libro es una pequeña delicatessen sin pretensiones (como los postres que prepara Quim) que ofrece lo que promete su hermosa portada. Si te soy sincero no confiaba mucho en la estructura epistolar, pero la prosa fluye tan bien... La verdad es que me he quedado con ganas de más. Ojalá pueda volver otro invierno al Bosc de les Fades; necesito más dosis de cartas, más cotilleos, más personajes entrañables como los que surgen de tu mente.

P.D.: Todavía me arrepiento no haber asistido a la presentación de tu último libro. Recuerdo que me enviaste una invitación, pero somos demasiado esclavos de nuestros trabajos. Espero que haya una próxima vez. Me encantaría por fin conocerte en persona.

Un fuerte abrazo y mucha suerte con tus proyectos futuros.

@pancromatic

- retales de una estancia musical e introspectiva -
★ ★ ★ ★
Ficha:

"Un hotel en ninguna parte" - Mónica Gutiérrez
Autopublicado (978-1540466501) - 2017
250 páginas

Otros links:
J.A.P. Vidal: Un hotel en ninguna parte – Mónica Gutiérrez

2 comentarios:

  1. Querido Pancromatic,
    Te agradezco muchísimo tus generosas palabras. Como te he comentado, justo llego de un viaje de desconexión total (silencio absoluto, paraje mágico) que me ha recordado mi añorado hotel. Y cuando vienes de semejante remanso de paz cuesta mucho volver al ritmo desenfrenado de nuestra ciudad. Saber que me has leído, y que te has sentido a gusto en estas páginas, me devuelve parte de ese paraíso. Mil gracias por hacer mi regreso menos duro.
    Un abrazo.

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    1. Buenas noches Mónica,

      Es todo un placer tenerte por Otranto. Hay que reconocer que algunas lecturas son terapéuticas, que ayudan a serenar la mente y a dejar atrás los malos rollos y los momentos de bajón. Tu novela es sin duda una de estas, y lo es gracias a lo que logras transmitir con tus palabras.

      Leerte ha sido un placer y viajar al Bosc de les Fades todo un lujo.

      Un abrazo.

      @pancromatic

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