6 abr. 2012

La piel fría de Albert Sánchez Piñol

autor: Albert Sánchez Piñol
edición: Edhasa (2003)

cinco estrellas

Albert Sánchez Piñol sorprendió en 2002 a propios y extraños con una primera novela de una fuerza descomunal, una obra que dejaría una impronta difícil de igualar hasta la fecha. La repercusión que tuvo hizo de ella un clásico inmediato de la literatura fantástica de terror y un referente para muchos autores y para libros posteriores. Con reminiscencias de las criaturas abisales surgidas de la mente de Lovecraft y con una estructura cercana al thriller donde las reacciones y sentimientos de los personajes fundamentan buena parte de la tensión narrativa, "La piel fría" ha sido y será sin duda alguna una de mis novelas preferidas.

Sinopsis:

Un hombre huye de su pasado en busca de redención. Deseando alejarse de la sociedad acepta el puesto de oficial atmosférico en una remota isla de las regiones australes, alejada de cualquier ruta marítima. Su misión es tomar el relevo del anterior oficial y sustituirlo en sus labores durante el período de un año. El clima extremo de esas latitudes, así como la falta de relación con otros seres humanos, serán los barrotes de su singular prisión.

El planteamiento inicial del relato es atractivo, y engancha rápidamente al lector. A medida que avanza la historia se descubren interesantes giros argumentales que, juntamente con situaciones de lo más extraordinarias, convierten el retiro espiritual del protagonista en una auténtica pesadilla. Y no deseo aportar muchos más datos para no fastidiar la novela a aquellos pocos afortunados que todavía no la han leído y que tendrán la oportunidad de descubrir por sí mismos qué horror se esconde en las profundidades marinas del agreste océano.

'Alimentaba las reflexiones de la melancolía cuando llegaron las tinieblas.
En aquellas regiones del mundo la noche no se anunciaba, conquistaba por asalto.'

Opinión:

Las referencias al universo creado por el genio de Providence son obvias y aportan un valor añadido para los fans de este tipo de literatura. Los misteriosos seres se nos presentan de forma repentina en una vorágine brutal de realismo subyugante, tal que un puñetazo directo al estómago. Ello nos predispone a una permanente alerta similar a la del protagonista. A medida que avanza el relato nos volvemos más ávidos de conocimiento respecto a estos ancestrales seres, pero el autor no nos ayuda en demasía a esclarecer nuestras lagunas y prefiere dar libertad de interpretación a la imaginación. Allá cada uno con sus demonios particulares.

Las situaciones se van sucediendo de forma rápida: el tempo no lo marcan las horas, sino las acometidas de las bestias marinas. Llegamos incluso a perder la noción del tiempo a medida que las noches australes se hacen cada vez más largas. Los acontecimientos se precipitan. Los instintos más primitivos afloran más allá del instinto de supervivencia y la condición humana se asoma a los abismos del horror para convertirse en parte de él. El hombre se afana en luchar por no morir en ese pequeño pedazo de tierra pues no sabe lo que le deparará el día siguiente.

El salto entre la prosa y la narración en forma de diario puede resultar brusca, llegando incluso a desorientar momentáneamente, pero ni esto ni el transcurrir algo errático de la última parte le restan ni un ápice de fuerza y contundencia al relato. Precisamente la prosa es la mejor baza de la novela: su lenguaje rudo y directo nos implica forzosamente en la lucha del protagonista por su supervivencia. Estamos ante una gran historia: ágil, perspicaz y muy adictiva, que se lee rápido y fácil. Otra cosa es digerir su contenido, tarea que puede llegar a ser algo más que ardua para el estómago de algunos lectores.

'Dentro del faro, entre penumbras de quinqués,
nos llegan los ruidos fusionados del viento, la lluvia y el mar,
y esperamos el nuevo día, y esperamos, y seguimos esperando,
y no podemos saber si llegará antes la luz o la muerte.'

Ficha:

"La piel fría" - Albert Sánchez Piñol
Edhasa (978-84-35008-92-1)
288 páginas

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