18 abr. 2013

El Jardín de Rama

autor: Arthur C.Clarke y Gentry Lee
edición: Ediciones B (2007)

"The garden of Rama" (1991) es la tercera parte de la tetralogía ramana iniciada por Clarke con "Cita con Rama". Si bien el primero es un ente independiente, el resto de las novelas están vertebradas como partes indisolubles de una misma trama, por lo que resulta necesario leerlas de forma sucesiva. De todas formas hay que aclarar que el relato que nos ocupa poco o nada comparte con la novela original.

Cuando digo poco me refiero tan sólo a la aparición de una nave espacial ramana y al nombre que aparece deliberadamente en grande en la portada del libro: el de Arthur C.Clarke. Y cuando digo nada me refiero a la calidad literaria del relato y al entretenimiento que proporciona el mismo. Porque no nos engañemos, nos encontramos ante un libro escrito en su mayor parte por Gentry Lee, colaborador habitual de Clarke. Pero Lee no posee, ni por asomo, la genialidad de Arthur C.Clarke.

Opinión:

El contacto queda ya lejos; la acción
se traslada al interior de Rama II
Con el recuerdo embriagador de "Cita con Rama" aún presente, un servidor esperaba encontrar en la tercera novela de Rama la prosa ágil y descriptiva de Clarke, su ciencia-ficción detallada y en extremo realista. Como lector ansiaba descubrir algo parecido a una revelación: el encuentro con una especie alienígena, la ramana, de la cual se nos habían presentado sólo algunos retazos, los suficientes para dejarnos con ganas de saber más. Esperaba ver como el hombre se enfrenta a sus temores en un largo viaje de millones de kilómetros por el vasto y oscuro espacio en pos de un contacto con una civilización que a cualquiera se le antojaría extraordinaria. Desgraciadamente el secreto de Rama no se revelará hasta la última novela.

En vez de eso nos encontramos con una escritura superflua y vanal que apenas logra captar nuestra atención. Los personajes se muestran planos y estereotipados, pobremente desarrollados, con propensión a desarrollar sociedades matriarcales poco efectivas. Las primeras ciento cincuenta páginas no son más que una versión espacial de 'La tribu de los Brady'. Se nos abruma en demasía con el nacimiento y desarrollo de los que serán futuros protagonistas en el último volumen de la tetralogía (no en este libro), siendo el circunloquio aburrido y excesivamente largo. Las situaciones se suceden con vacíos temporales no resueltos, lo que acaba por desconcertar al lector en algunos estadios del relato y no le proporciona coherencia alguna.

Tras padecer este primer capítulo vislumbramos algo de acción con la aproximación de Rama II a un misterioso complejo galáctico: 'el Nódulo'. Los protagonistas llegan a la estación de tránsito y será en este punto donde establecen su primer contacto con otro ser inteligente. Algunos secretos (muy pocos) les serán revelados. Se comienzan aquí a gestar los roles de cada uno de los personajes en la trama de la novela. Pero todo ello es un espejismo. Con un panorama idóneo para estimular nuestra imaginación mediante la descripción de la estación y de sus habitantes, Lee se limita a dar unas pinceladas burdas e inconexas. Ello convierte la estancia en esta intrigante obra de ingeniería alienígena en poco más que un fin de semana en un parque temático; se llega a priorizar en este punto la banal cotidianidad humana por encima de la sobrecogedora ilusión que el Nódulo debería causar sobre nuestros protagonistas.

El maravilloso mundo de Rama II es, en este volumen,
un escenario tristemente desaprovechado.

Lo que a partir de aquí pasa no puede ser desvelado para no hacer spoilers, pero valga la pena decir que la trama no mejora mucho. La acción se traslada a la órbita de Marte, donde tendrá lugar un hecho clave. Se brindará una nueva oportunidad a la humanidad para redimirse y no repetir los errores del pasado, pero quizás descubramos que la esencia humana es difícilmente mutable. Finalmente la novela queda burdamente inconclusa, con la implícita invitación a leer el último libro para desvelar el porvenir de sus protagonistas.

Pero sería injusto no destacar los puntos fuertes de la novela, focalizados en debatir aspectos fundamentales sobre los viajes espaciales y las controversias que estos pueden generar. El veredicto es que al conjunto de la obra le falta profundizar más en una trama que aporte algo al lector. Los estereotipos y tópicos literarios encaminan sus infructuosos esfuerzos en tratar de indagar en la psicología de unos personajes que se revelan lineales y superfluos. Quizás como lector debería hacer caso del consejo de un amigo: tener paciencia y (tras un período de desintoxicación) retomar "Rama revelada" para, por fin, poder vislumbrar la luz sobre los ramanes y el increíble misterio que les rodea.

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