26 ene. 2016

El monje y la hija del verdugo de Ambrose Bierce

Portada de El monje y la hija del verdugo de Ambrose Bierce
autor: Ambrose Bierce
edición: Libros del Zorro Rojo (2011)

tres estrellas

Hoy en día son muchas las editoriales que dedican parte de sus esfuerzos al libro ilustrado (Libros del Zorro Rojo, Nórdica y Sexto piso por poner unos ejemplos). Gracias a sus acurados trabajos la lectura trasciende a un plano superior y sus publicaciones se han convertido casi en objetos de lujo. No es la primera vez que me acerco a un libro publicado por Libros del Zorro Rojo, ya lo hice con anterioridad de la mano de Alejandra Pizarnik. Si he repetido la experiencia es gracias al mimo y al detalle que la editorial pone en sus ejemplares, a la calidad de sus publicaciones y, en este caso en concreto, subyugado por el virtuosismo de Santiago Caruso.

Y es que cuando existe una sintonía especial entre la historia y los dibujos que la acompañan la experiencia lectora se convierte en algo más: esas imágenes acaban llegando a recónditas zonas del cerebro donde quedan grabadas con una nitidez que el tiempo puede cubrir pero no borrar. La sensibilidad del ilustrador es aquí casi tan importante como la historia misma y el éxito del binomio se debe en gran parte a su trabajo. El acierto de la editorial reside en combinar la calidad de un buen texto con el detallismo y/o la expresividad del artista. En el caso particular de "El monje y la hija del verdugo" debo reconocer que el resultado final es una edición rebosante de belleza, una auténtica obra de arte.

Sinopsis:

Tres monjes franciscanos se dirigen en misión al remoto monasterio de Berchtesgaden. En su camino, a su paso por una comarca arisca y sombría, encuentran el cadáver de un condenado a la horca. Junto a él una joven de dorados cabellos vestida de rojo vela su cuerpo para que las aves de rapiña no lo devoren. El monje más joven de la comitiva, llamado Ambrosius, observa obnubilado la belleza de la joven Benedicta. Conocedor de su situación el monje intenta abstraerse de los placeres mundanos a través de la meditación y la oración. Pero ya se sabe, los designios del corazón no entienden de raciocinio y a veces nos llevan a cometer locuras. Así comienza esta historia oscura repleta de pasión y de desamores.

A estos dos personajes se les suman los monjes del monasterio y los habitantes del pueblo y alrededores; todos ellos componen un reparto coral que gira en torno a los dos protagonistas. El Amo de la Sal, cacique del pueblo y hombre respetado por su sabiduría y juicio, tiene un vástago que jugará un papel importante en el destino de la joven pareja. Celos, traición y pasiones desatadas son el caldo de cultivo de esta trama. Ambrosius se verá obligado a peregrinar a las zonas altas del valle, al pie de las montañas, para aclarar su mente y encontrar la verdad dentro de su corazón. Pero de esas oscuras y frías estribaciones se dice que están malditas. Será precisamente en las altas cotas, más cerca del altísimo si cabe, donde se desencadenará la vorágine final.

'Cuando nos encontrábamos en la entrada del paso que conducía
a las montañas nos ganó el desánimo; parecía la boca del infierno.
Detrás de nosotros se hallaba la bella comarca que habíamos atravesado
y que ahora estábamos obligados a abandonar para siempre;
ante nosotros se elevaban las severas montañas, con sus gargantas
inhóspitas y sus bosques embrujados, amenazantes para la vista
y llenas de peligros para el cuerpo y el alma.'

Opinión:

Ambrose Bierce es uno de mis escritores favoritos, eso no voy a negarlo. "El diccionario del diablo" o "Cuentos de soldados y civiles" se encuentran entre mis lecturas predilectas. La pluma de Bierce era muy respetada en su época: crítico agudo y mordaz, muchos temían caer en desgracia y ser el objetivo de sus diatribas. Todo un personaje. Bierce se inspira aquí en un texto alemán para dar su propia versión, una historia de amor que bebe de la novela gótica, del romanticismo alemán y de otros tantos géneros. La prosa elaborada y florida en exceso se aleja de sus mejores historias, pero aún así se disfruta.

El texto está repleto de paisajes de naturaleza agreste y oscura. La influencia del entorno sobre los personajes llega a resultar abrumadora, como si de un influjo morboso y maligno se tratase. Las montañas, los bosques y los lagos dejan pues de ser meros escenarios para convertirse en partes activas de la trama. Los personajes caen bajo el embrujo de la montaña y sucumben a los sentimientos más exacerbados y a las pulsiones más primitivas. Incluso algo tan frágil e insignificante en apariencia como una flor de edelweiss posee aquí una doble y peligrosa vertiente: una declaración de amor pero también una flor maldita.

He disfrutado de forma notable de la historia, sobre todo gracias al refuerzo visual de las ilustraciones de Caruso. El enamoramiento de los miembros del clero y sus trágicas consecuencias no son nada nuevo en la literatura (solo hay que recordar a los atormentados personajes de Ambrosio y Romuald) pero proponen una serie de dilemas morales que son muy de mi agrado. En el fondo la literatura se compone de pasiones, y si estas están reprimidas pues mucho mejor. Recomendar esta edición es algo inevitable. Y es que es necesario aprovechar el auge de los libros ilustrados para recrearse vista y mente con las grandes historias de la literatura y poder así vivirlas con mayor esplendor si cabe.

Ficha:

"El monje y la hija del verdugo" - Ambrose Bierce
Ilustraciones por Santiago Caruso
Traducción de Patricia Willson
Libros del Zorro Rojo - Illustrata (978-84-924128-60)
137 páginas

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