1 feb. 2016

H de halcón de Helen Macdonald

Portada de H de halcón de Helen Macdonald
autor: Helen Macdonald
edición: Ático de los Libros (2015)

cuatro estrellas

El nombre de Helen Macdonald llegó a mí como un rumor: primero lejano y amortiguado, luego creciente, amplificado poco a poco por el boca a boca en las redes. La gente hablaba muy bien de su libro "H de halcón" ("H is for Hawk" en inglés) así que decidí ir en su busca y lo antepuse a otras prioridades literarias. No hay mejor campaña de marketing que la recomendación de alguien en cuyo criterio confías pues además cuentas con altas probabilidades de atinar con la elección. En este caso la lectura ha sido todo un descubrimiento, una vivencia altamente gratificante y de lo más enriquecedora. Sin duda he disfrutado mucho de esta historia tan personal y emotiva que tiene visos de convertirse en un clásico inmediato.

Sinopsis:

Helen, su protagonista, sale de casa pronto una mañana. Se dirige a un bosque de las Brecklands, una zona de dunas donde los pinos se yerguen en hileras de pragmatismo militar ya caduco. Su intención es ver volar azores, unas aves que le traen imborrables recuerdos de la infancia. Los pájaros de esta historia son un vínculo con el pasado pero también una terapia, un elemento para la sanación del alma. Porque cuando el padre de Helen fallece ella se refugia en las rapaces para combatir la pérdida y para cerrar las heridas.

La cetrería como terapia del dolor es sin duda un original punto de partida para una novela. Desde el momento en que Helen se hace con un joven azor hembra somos testigos del nacimiento de una íntima relación no exenta de dificultades de convivencia. Si hacemos caso a lo que dicen los antiguos ensayos de cetrería tildaremos al azor de animal arisco y difícil, con humores femeninos incluso (no lo digo yo, lo dice la propia autora). Pero Mabel es diferente. Asistimos con asombro al día a día de Helen y el azor, a como la primera se encierra en su mundo pero lo adapta por completo a su ave. Para ella no existe nada más que Mabel: llega incluso a dejar de lado su familia y su trabajo con el pretexto de entrenar a su azor. Mabel se convierte en su escudo ante los golpes que le propina la vida.

Helen tiene la necesidad de procesar el profundo vacío que le ha dejado su padre y la dolorosa y radical relación que se establece con Mabel es su vía de escape. Toma como modelo las experiencias propias que el escritor T.H. White plasmó respecto a la lidia con su azor Gos unos años atrás. Literatura, historia, cetrería y sentimientos desbocados. De todo ello se nutre este libro que rebosa sensibilidad y belleza a raudales. Es un texto intimista, algo triste pero no exento de luz y de momentos de felicidad. Solo hay que saber encontrarlos y atesorarlos en nuestro interior como el bien más preciado.

'Luego me acerqué al matorral en el que el halcón
había matado a su presa. Miré dentro. En lo más profundo
de la fangosa oscuridad seis plumas cobrizas de faisán
brillaban en una cuna de endrino. Una a una las liberé
de entre las espinas y las recogí. Luego metí la mano con
ellas dentro en el bolsillo y las protegí en mi puño cerrado
como si estuviera aferrando la esencia de aquel instante.
Lo que había presenciado era la muerte.
No estaba segura de cómo me sentía.'

Opinión:

"H de halcón" es ante todo un libro muy hermoso. Está repleto de descripciones poderosas, de sensaciones y de sentimientos. La autora es muy valiente por hacer un ejercicio de introspección como este, desnudándose y mostrando su dolorosa intimidad. Obviamente este texto tiene mucho de biográfico. Por ello el lector confraterniza rápidamente con la protagonista y con sus dilemas. Helen pretende huir de ellos pero no hace sino canalizarlos hacia una actividad que le genera aún más quebraderos de cabeza: nadie le dijo que fuese fácil criar a un azor. Somos testigos de sus múltiples decepciones y fracasos pero también de sus pequeñas victorias, de su alegría por ver feliz a Mabel y de su tristeza al comprender que quizá llegue un día en que vuele libre lejos de ella.

La cría del azor es un acto de aislamiento elegido por la propia Helen. Pero a medida que se recluye en sí misma también se acerca al pasado. Conocemos a los antiguos cetreros, una especie de secta repleta de hombres tenaces e incomprendidos, vilipendiados incluso por la sombra acusatoria de la homosexualidad. White es el arquetipo de todos ellos. Gos representa su vía de escape, su némesis, su ira y su frustración frente a la sociedad que le ha tocado vivir. En este reducido círculo casi monástico es donde Helen encuentra una nueva familia, alguien que la comprende y la reconforta, aunque sea a través de viejos libros escritos antes de que ella naciera.

Lo mejor de la historia es sin duda la relación que se establece entre la protagonista y su rapaz, como llegan a comprenderse de forma mutua. Siglos de evolución han marcado a fuego una impronta que sus antecesores han transmitido a Mabel a través de lo genes. Descifrar su conducta es al principio todo un reto para Helen. Sonreímos con las reacciones que diferentes sonidos provocan en Mabel: ópera, matar, un bebé llorando matar, matar, matar. Divertido pero triste. Sin duda son fruto del desconocimiento. Porque los humanos conocemos muy poco a los animales. Es reconfortante ver como Helen acaba comprendiendo el carácter de su azor, esas reacciones curiosas, incluso divertidas, que la acercan más a un animal doméstico que a una sanguinaria ave de presa. Pero no hay que olvidar que Mabel lleva el yarak en la sangre.

No puedo sino agradecer a la editorial Ático de los libros el hecho de publicar esta preciosidad y permitir así que disfrutemos del mismo. Yo en particular me he sentido muy vinculado a él: comparto el placer de observar el vuelo de las rapaces, mi padre me lo inculcó. Más allá de la pérdida está la superación y textos como este lo demuestran. Lo importante son los sentimientos, dulces o amargos, que nos acompañan a lo largo de nuestras vidas. Y cuando los lees de la mano de Helen Macdonald estos se convierten en algo que trasciende la mera lectura. Porque "H de halcón" es mucho más que un libro, es un maravilloso viaje introspectivo.

'Me miro las manos. Tengo cicatrices.
Delgadas líneas blancas. Una es de sus uñas cuando el hambre
la volvió agresiva; parece un aviso hecho carne. Otra es un desgarro
hecho por el endrino aquella vez que atravesé el matorral para
encontrar al azor que creía perdido. Hay otras cicatrices,
pero no son visibles. Son las que no me hizo ella.
Son las que me ayudó a curar.'

Ficha:

"H de halcón" - Helen Macdonald
Traducción de Joan Eloi Roca
Ático de los Libros (978-84-16222-09-4)
380 páginas

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