10 oct. 2016

Frankenstein insólito

Portada de Frankenstein insólito
autor: VV.AA.
edición: Timun Mas (1992)
género: relatos de terror

dos estrellas

Hablar de Frankenstein es hablar de Mary Shelley y viceversa. Estamos ante una obra crucial de la literatura moderna, un clásico atemporal del género de ciencia-ficción. Porque para leer ciencia-ficción no es necesario tener naves espaciales, ni alienígenas ni planetas más allá del sistema solar. La base de la literatura sci-fi es plantear cómo la ciencia afectará en un futuro a la condición humana y tratar de anticipar las disyuntivas que esta situación acabará generando; la ciencia-ficción se transforma entonces en filosofía, en psicología y demás ciencias que estudian el pensamiento y la conducta del individuo. En este aspecto la obra de Shelley fue una auténtica pionera. Fruto del 60 aniversario del estreno de la adaptación cinematográfica que hizo la Universal, allá por 1931, nace este Frankenstein insólito, un conjunto de relatos que busca reinterpretar el mito del Prometeo moderno bajo el punto de vista de veintiún autores modernos. Resulta contradictorio que, siendo la obra que inspira este compendio una novela escrita por una mujer, tan solo seis de los relatos sean obra de escritoras. Una verdadera pena; quizá otro enfoque hubiese dado un mejor resultado al conjunto global.

Sinopsis

Veintiún textos son los que componen este libro. Casi todos ellos novelas de muy diversa índole, con estilos de lo más variopinto y con estéticas de lo más imaginativas. Tan solo dos de los relatos escapan a la norma de hacer una nueva adaptación del clásico: los textos que abren y cierran la antología merecen tratarse en un punto y aparte. El nombre de Isaac Asimov es un mero gancho comercial, pues es el encargado de escribir un preámbulo (que no un texto de ficción) que nos pone tesitura; aún así su presencia es un auténtico lujo. Tampoco lo es el texto de Leonard Wolf, que nos presenta aquí una elaborada e interesante filmografía que repasa las películas más destacadas que han incorporado al monstruo clásico desde su nacimiento en el celuloide allá por 1931. El resto sí que son relatos de ficción: diecinueve cuentos que, con mayor o menor éxtito, tratan de acercar al mito de Frankenstein desde el particular punto de vista de cada autor. Como en toda antología unos resaltan sobre otros y a continuación os daré mi opinión sobre ellos.

Katherine Dunn abre la antología y nos presenta a Thelma Vole, una mujer madura plenamente insatisfecha con su trabajo, su cuerpo y su vida que se sirve de unos robots de compañía (denominados genéricamente MALEs) para volcar en ellos sus frustraciones, llegando incluso a humillarlos. Dunn, fallecida en Mayo de este año, fue curiosamente una autora muy prolífica en textos sobre boxeo. Brian Aldiss retrata a un monstruo que ha sobrevivido a su destino y que permanece oculto en los picos de las montañas suizas. Ya no se siente desgraciado y la maldad ha desaparecido de él, aunque sigue sin comprender el mundo que le rodea y eso le inquieta sobremanera. Michael Bishop relata cómo un psiquiatra trata por las noches a un hombre que asegura ser el mismísimo monstruo de Frankenstein. Este individuo abandonó en 1970 el Círculo Polar Ártico y llegó a Atlanta para trabajar en una empresa de transportes. Kurt Vonnegut teoriza en su relato sobre los límites morales de alargar artificialmente la vida y lo expone con gran sentido del humor en forma de representación teatral, mientras que Mike Resnick muestra un conjunto de recortes periodísticos en los que se analiza la supremacía de los hombres modificados en el deporte.

F. Paul Wilson construye aquí un relato muy bien tramado, cargado de desasosiego y no exento de cierta malicia. El autor indaga en la posibilidad de que la conciencia siga intacta tras la muerte, entremezclando en su texto pesadilla y realidad. Relatos como este justifican por sí mismos la existencia de esta antología. La venganza sirve de base a Philip José Farmer para armar su relato, un notable texto en forma epistolar que rememora los textos clásicos. Cabe destacar la ironía de algunos de sus textos: sirva de ejemplo aquel en el que se ironiza con las nulas repercusiones de la novelización de la historia del tal Victor Frankenstein. S. P. Somtow, que curiosamente también es compositor musical, firma quizá el relato más original, trasladando la acción a la exótica Tailandia y sus noches cálidas, humedas y cargadas de especias. El autor lleva al mito a un nivel superior rodeándolo de un aura con reminiscencias a Blade Runner y a Closer.

'¡Oh, no! ¡El sueño otra vez!
Estoy en ese horrible cuerpo, caminando en la noche.
¿No puedo cerrar los ojos ni siquiera unos segundos
sin caer en esta pesadilla? Quiero gritar, escapar
de la cáscara del sueño y regresar a mis prados dorados.
Pero la pesadilla me aferra con sus garras de acero
y yo sigo avanzando a trompicones.'

Opinión

Como toda antología generará opiniones dispares sobre los relatos que la componen. Se nota aquí cierta predilección por los textos clásicos, aquellos que reinterpretan al monstruo o le dan un nuevo giro usando de telón de fondo su misma época (o una similar); curiosamente han sido estos los que más me han gustado. Los textos que intentan adaptar el mito a la época moderna tienden, excepto contadas excepciones, a fracasar, aunque tampoco es bueno generalizar. Sacar a la criatura de su rol más común es desde luego una osadía y como tal se puede pagar un precio muy alto: no es el caso de la desternillante parodia del mundo del celuloide, una historia que atina dando al mito de Frankenstein la aureola de estrella del cine. En cambio fracasan con rotundidad el luchador de wrestling profesional y el encargado de un club nocturno de música gótica. Aunque más sangrante aún es la traslación del archiconocido relato en un caso judicial, algo que deriva en una burda y soporífera enumeración de datos sin sentido.

Los relatos de mujeres también merecen una suerte dispar, siendo el elenco de damas literarias, a la par que el de sus partenaires masculinos, un grupo bastante heterogéneo. A excepción de Chelsea Quinn Yarbro, nominada dos veces consecutivas para el World Fantasy Award, Karen Haber, segunda esposa de Robert Silverberg y autora de relatos cortos publicados en revistas como Asimov's Science Fiction magazine o The Magazine of Fantasy and Science Fiction y Esther Friesner, prolífica autora nominada en diversas ocasiones para los premios Hugo y Nebula en la categoría de novela corta, pocas referencias más he podido encontrar. Melanie Tem había publicado hasta la fecha de la antología algunos relatos cortos (el que aparece aquí lo firma conjuntamente con su marido) y Joyce Harrington publicó solo tres novelas pero algunos de sus numerosos relatos cortos fueron premiados.

Se me ha antojado algo floja la antología. Sin duda relatos como los de Vonnegut, Somtow y Wilson aportan una pátina brillante al conjunto, pero su efecto acaba deslucido por desenlaces torpes y vacíos como el de Aldiss, por no hablar de otros que ya apuntan terribles maneras nada más comenzar. Pero ya se sabe: para gustos... Lo interesante del conjunto de relatos son las propuestas que algunos de sus autores plantean: ecos de otras personalidades, actos no premeditados originados por partes del cuerpo con vida propia, violencia (física o mental) a raudales y límites éticos que no deben ser jamás traspasados. A pesar de la sensación global me quedo con el buen sabor de boca de un puñado de relatos notables y con el necesario homenaje que se ha hecho a Frankenstein, mito icónico de la literatura universal surgido del enorme talento de Mary Shelley durante unas jornadas en la villa Diodati que han pasado a los anales de la historia como el mejor brainstorming literario jamas acontecido.

Ficha

"Frankenstein insólito" - Varios autores
Traducción de Francisco Rodríguez de Lecea
Timun Mas (978-84-7722-796-9)
329 páginas

No hay comentarios:

Publicar un comentario