13 nov. 2012

Refugio del viento

por Lisa Tuttle y George R.R.Martin

Siglos atrás los navegantes estelares llegaron a Windhaven a bordo de sus naves. Descubrieron un mundo inhóspito donde unas pocas islas se repartían aisladas en el vasto y salvaje océano. Ante la imposibilidad de regresar a sus hogares se asentaron allí y se adaptaron lo mejor posible a las duras condiciones de este mundo.

Surgió entonces una casta social de vital importancia: los voladores. A partir de las velas solares de sus naves construyeron un número limitado de alas, unos ligeros artilugios que les permitían surcar los cielos y viajar de isla en isla de un modo más rápido y seguro que los viajes por mar. El derecho a poseer con unas alas se convirtió con los años en una tradición hereditaria: nadie que no fuese hijo de voladores podía heredar las alas y, por lo tanto, surcar los cielos llevando mensajes y noticias de isla en isla. Esta tradición elitista les dio a los voladores un estatus superior. Los voladores instauraron además sus propias leyes y códigos, leyes que permanecen aún por encima de las de los terranos que habitan las islas y por encima del poder de los terratenientes, que gobiernan cada una de las islas a modo de señores feudales.

Esta es la situación de partida que nos plantean Lisa Tuttle y George R.R.Martin en la novela que tenemos entre manos. Con “Muerte de la luz”, su excelente ópera prima, Martin ya mostró destellos de su ágil y adictiva pluma. En esta novela prolonga un bagaje que le llevará, a la larga, a escribir la que es hasta la fecha la mejor saga fantástica jamás publicada. Pero de ella hablaremos otro dia...


La obra está estructurada en tres partes bien diferenciadas. Cada una de ellas nos traslada a una época diferente en la vida de la protagonista del libro, épocas que el personaje principal afronta de distinta manera en función de su estado emocional en ese momento: la beligerancia en pro de los sueños, el sosiego de la madurez y la resignación ante el inevitable fin respectivamente.

Aunque saben que jamás podrán volar, muchos terranos admiran a los voladores, e incluso algunos se permiten soñar con poseer unas alas algún dia. Maris es hija de un humilde pescador y su meta en la vida es ser voladora. Incapaz de renunciar a su obsesión de surcar el aire con las alas plateadas y emular a los voladores hará todo lo posible para cambiar su destino. Reconocemos en el anhelo de la protagonista una bella parábola de las ansias de libertad que siempre ha tenido el género humano.

La narración discurre ágil alrededor de Maris, un personaje central complejo e interesante que se va moldeando en base a numerosos personajes secundarios que se cruzan en su vida. La historia se centra en la lucha de Maris por cambiar una tradición que cree injusta porque la condena a ella y a su hermanastro Coll a destinos que ellos no desean. Su fuerza y perseverancia serán las armas que utilizará la joven para lograr su objetivo. Una vez logrado, será el momento de reflexionar y ser consciente que todos los actos que hacemos conllevan consecuencias, muchas de ellas inesperadas, y que el deber moral nos obliga a reponer.

No deseo entrar más en detalle de lo que sucede para dejar al lector el gozo de desentramar el hilo argumental. Tan solo comentar que se trata de una buena novela, más cercana a la fantasía que a la ciencia-ficción, que esconde luchas y reivindicaciones ancestrales y mucho más profundas de lo que su pueril envoltorio nos pueda dar a entender. En resumen, es una novela mucho más adulta de lo que parece, con buenos matices y que invita a reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos.

7/10

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