27 ago. 2014

Boneshaker

autor: Cherie Priest
edición: DeBolsillo (2013)


El género 'steampunk' siempre me había llamado la atención, sobre todo por la componente estética que lleva asociada. Me declaro fan acérrimo de Hayao Miyazaki y de los artefactos voladores y máquinas a vapor que salen es sus películas (aunque algunas de ellas sean de estilo más bien dieselpunk), así que el salto a este género era inevitable. Y no hace mucho cayó en mis manos el premio Locus de 2010: “Boneshaker” de Cherie Priest, una inmejorable ocasión para sumergirme en este estilo literario.

Sinopsis:

La fiebre del oro se ha desencadenado en el norte de América ante los rumores de enormes yacimientos al norte de Canadá, en el Klondike. La carrera por la explotación del preciado mineral lleva a un consorcio ruso a financiar la fabricación de una máquina que lo pueda extraer en grandes cantidades. El encargado de tal proeza será el ingeniero Leviticus Blue con su invento: la perforadora Boneshaker. Durante unas pruebas preliminares la gigantesca máquina sufrirá un percance y quedará fuera de control, recorriendo el subsuelo de Seattle mientras genera enormes socavones que se tragarán edificios y barrios enteros de la metrópolis. El accidente tendrá horrendas consecuencias para la ciudad y sus habitantes.

El castillo de Howl, un auténtico prodigio de diseño 'steampunk' ideado por Miyazaki.
Seattle, año 1863. Han pasado más de tres lustros desde el incidente de la Boneshaker. Mientras la guerra civil continúa devastando el país, un extraño mal denominado 'la plaga' se ha extendido dentro del área delimitada por un enorme muro. Dentro de esta zona cero de Seattle malviven los pocos supervivientes de la hecatombe junto con contrabandistas que saquean lo poco que queda allí de valor, traficantes de estupefacientes y unos seres nacidos de la plaga denominados podridos. En busca de respuestas a su pasado, Ezekiel Wilkes se interna en este peligroso coto de caza, un lugar lleno de amenazas donde su vida estará permanentemente comprometida. Tras enterarse de la osadía de su único hijo, Briar Wilkes decide seguir sus pasos para intentar salvarlo.

El punto de partida nos sitúa en una ciudad de Seattle distópica y en plena era industrial. El terreno delimitado por el infranqueable muro ha estado aislado durante años del resto de la ciudad debido a los efluvios letales de la enfermedad conocida como la plaga. Los males que allí se esconden solo atraen a personajes desesperados, sin familia ni futuro, y a individuos como el Dr. Minnericht; sobre él circulan innumerables historias y se le atribuye un halo de magia y superstición. Zeke realizará un viaje de introspección para descubrir su pasado y todo lo que este conlleva. Limpiar el honor de su difunto padre es lo que más le importa, aunque ello le cueste la vida.

Opinión:
Cherie Priest, apasionada del género 'steampunk'.

Cherie Priest elabora una buena base donde asentar la novela, que transcurre de forma entretenida mientras nos adentramos en los oscuros y retorcidos túneles que recorren las entrañas bajo el perímetro delimitado por el muro. Es aquí donde las descripciones de las localizaciones y los personajes brillan con luz propia, donde el universo 'steampunk' brota en todo su esplendor. Se nos describe con todo lujo de detalles un ambiente malsano que se torna claustrofóbico, agobiante. La presencia de los 'zombies' en el exterior aporta un contrapunto interesante al trasfondo de la trama, un elemento de terror al que quizás se le podría haber sacado más provecho.

Los personajes están bien elaborados en su capa más superficial, pero les falta profundidad y convicción. Así pues la pareja protagonista se me antoja muy estereotipada, con claroscuros que no están bien resueltos y algo laxa en sus propósitos. El elenco de individuos que les rodean acompaña bien y cumple sus limitadas funciones, pero la autora se demora en exceso para presentarnos al afamado doctor y cuando lo hace es con evidente falta de esplendor y con excesiva brevedad. Si bien es cierto que la trama engancha hasta mediados de la historia, llega un punto en que los sucesos se tornan previsibles, poco atractivos e incluso demasiado acelerados y difusos al final, como si la escritora hubiese querido finiquitar con prisas la novela. Y la Boneshaker no deja de ser un elemento anecdótico a lo largo de todo el relato que apenas funciona como nexo de unión.

Lo que quizás más sorprende es que esta novela ganase el premio Locus en 2010 a la mejor obra de ciencia-ficción. Dudo mucho que no hubiera otras candidatas con más entidad y calidad literaria que “Boneshaker”, una obra que, sin desmerecer, es un correcto ejercicio de entretenimiento, pero que sin duda flojea en su desenlace final y que dista mucho de tener el nivel necesario para ganar un premio dotado de cierto prestigio.

La creaciones de Gutalin bien podrían representar el mundo ideado por Priest.
Lo que sí ha conseguido esta novela es despertarme el gusanillo por el género 'steampunk'. Estoy decidido a investigar más profusamente, pero en este caso escogeré alguna novela que sí haya generado consenso unánime por su calidad y por sus críticas, alejándome así un poco de malos consejeros como las tendencias y los premios literarios. Quizás empiece con “Las puertas de Anubis” de Tim Powers, de quien todos hablan maravillas. El tiempo dirá si mi afición por este género crecerá o en cambio me llevaré una decepción de la que quizás no me recupere.

2 comentarios:

  1. Pues sí que estamos en sintonía, sí. Muy cierto.

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    1. Creo que potencialmente es una buena novela, pero que se queda en los límites más superficiales (tanto de personajes como de trama).

      Una pena.

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