15 sept. 2014

Nocturnos de John Connolly

autor: John Connolly
edición: Tusquets (2013)


Cuando descubrí “Nocturnes” su título trajo de inmediato un torrente de imágenes a mi mente: referencias a E.T.A. Hoffmann, alusiones a la noche, al terror y a los hechos sobrenaturales, así como el convencimiento de un hallazgo excelente para la lectura previa a irse a dormir. Todas estas eran mis expectativas cuando este volumen cayó en mis manos y debo reconocer que bajo ningún concepto el libro de John Connolly me ha decepcionado.

Sinopsis:

“El vaquero del cáncer cabalga” es el relato que inicia esta compilación, así como el más largo de todos ellos. En él asistimos a la muerte de una familia entera en su apartada casa de Colorado. Las pruebas forenses concluyen que una misteriosa segregación de color negro fue la causa de su fallecimiento y que alguien se deleitó contemplando el dantesco espectáculo. Buddy es el responsable de todo ello, impulsado por algo que mora dentro de él y que necesita ser saciado. Su próxima parada será Easton, localidad sobre la cual caerá la maldición del vaquero solitario.

En el resto de relatos, bastante cortos la mayoría de ellos, Connolly desgrana con magnífico talante una serie de situaciones y panoramas aterradores, dignos todos de la literatura del maestro Stephen King. Descubrimos en ellos a seres malignos que habitan bajo tierra y que ponen a prueba la voluntad de Dios, a elfos oscuros que pretenden arrastrar a niños a lo más profundo del bosque, a brujas decrépitas y vampiros seductores, a seres ancestrales como Lilith e incluso a sádicos payasos del circo. El autor reúne un buen elenco de personajes clásicos de la iconografía del terror y los dota de un aspecto moderno o antiguo según le convenga. Túmulos, casas hechizadas al más puro estilo de Henry James, colegios mayores y las inevitables parroquias y rectorías son los tenebrosos parajes donde se desarrollan sus historias. La naturaleza, como en el romanticismo alemán, se convierte en un excelente decorado para abordar miedos del hombre que se agazapan en lo más profundo del bosque.

'Está el mito y está la realidad: lo uno lo contamos, lo otro lo escondemos.
Creamos monstruos y confiamos en que las lecturas implícitas que hay en sus relatos
nos guíen cuando nos tropecemos con lo más horrible de la vida.'

Opinión:

“El mono del tintero”, “La señorita Froom, vampiro”, “La posada de Shillinford” son algunos de los relatos más destacables. En todos ellos el narrador juega a su antojo con nosotros, mostrando de primeras o bien escondiendo el mal que acecha en cada historia, provocando así que el lector se implique emocionalmente. Relatos ideales para leer por la noche, sus breves cuentos góticos son plenamente disfrutables por los amantes del género y están repletos de referencias bibliográficas (en el último encontraremos nexos evidentes con la Venta Quemada que describía Potocki en su obra más famosa).

Connolly cambia su habitual registro pero demuestra sus tablas y buen pedigree narrativo: su prosa tiene ritmo y humor negro a partes iguales. Cada línea, cada párrafo denota que ha disfrutado en la elaboración de este proyecto, que nació para ser narrado en formato radiofónico. Su vena literaria le impulsa a incluir el temido bloqueo con la página en blanco de los escritores en uno de los relatos e incluso a revivir a los maestros del género en forma de despiadados profesores de un elitista colegio de pago. Estas y otras joyas las encontraremos a lo largo de sus páginas.

Se trata pues de un excelente libro para abordar cuando se requiera un respiro, un exquisito bálsamo que entretiene y divierte trasladándonos al corazón de la literatura de terror, aunque si el lector es algo susceptible quizás tenga alguna que otra pesadilla después de leer sus macabros capítulos a la luz de una trémula vela.

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