19 feb. 2015

Galveston de Nic Pizzolatto

autor: Nic Pizzolatto
edición: Salamandra Black (2014)


A estas alturas poco puede aportar un servidor a lo que ya se ha escrito sobre “Galveston” de Nic Pizzolatto, a excepción quizás del punto de vista de un neófito del género noir. Llevo ya unos años rehuyendo de la novela negra, totalmente ajeno al poderoso auge de este género en los últimos tiempos. Mi visión sigue anclada en reliquias estereotipadas como Miss Marple o Poirot así que siempre he evitado dicha literatura de forma premeditada. Pero dada la gran evolución del género no podía permanecer por más tiempo indiferente y me he arriesgado con algo nuevo para mí. He optado por buscar un nicho en el que sentirme cómodo y Donald Ray Pollock ha resultado ser una gran influencia. He viajado a lo más recóndito de los USA para conocer a personajes rudos y vapuleados por la vida, los ‘outsiders’ de una sociedad que apenas recuerda valores como la lealtad y la nobleza de espíritu. ¡He aquí mi bautismo en el género negro!

Sinopsis:

Roy Cody lleva ya unos años ejerciendo de recaudador en Nueva Orleans. Realiza trabajos para un jefe tirano, Stan Ptitko, que además le ha robado a la mujer de su vida, Carmen. El karma le da la espalda a Roy cuando en un mismo día le diagnostican un cáncer en los pulmones y Stan lo envía a realizar un encargo que más bien parece una encerrona. Pero Roy es un tipo con recursos y sabe encajar bien los golpes así que acepta precavido su sino. Cuando la fortuna pone a Rocky en el camino de Roy este decide jugar sus cartas y huir lejos de Stan y de la violencia que lo rodea. Toma bajo su amparo a la joven, cuya compañía a lo largo de las jornadas hará que se replantee muchas cosas. Descubriremos en él a un individuo mucho más complejo de lo que sus pintas de cowboy dejan traslucir a simple vista.

Rocky simboliza la esperanza. Y a ella se aferra Roy como a un salvavidas para reconducir su vida convencido como está de que le quedan pocos actos por realizar sobre la faz de la Tierra. Reviviremos entonces su turbio pasado: un padrastro alcohólico y una madre muerta en extrañas circunstancias, su infancia de acogida en casa de los Beidle rodeado de campos de algodón y el recuerdo de una tarde lejana en la playa de Galveston con Loraine. El recuerdo de esos días pretéritos se mantiene muy vivo en su memoria no en vano Loraine, nueve años menor que él, fue hace ya unos años su gran amor, alguien con quien no le hubiese importado compartir la vida si las cosas no se hubiesen malogrado. Igual que se están torciendo ahora que Stan va tras él y la chica como un perro de presa.

Opinión:

Los parajes de “True Detective” (muy buena serie, algo mitificada y sobradamente pedante en sus alusiones a Carcosa y al Rey de Amarillo) y la imagen de un Matthew McConaughey más alto y corpulento vestido de cowboy (como en “Dallas Buyers Club”) han sido sin duda mis referentes visuales para una brillante novela que tiene un gran componente cinematográfico.

Para comenzar están esos personajes tan bien construidos. Roy es el paradigma de tipo duro que no duda en actuar movido por automatismos. Pero nos sorprende ver que se activan numerosos resortes emocionales en su interior que nos ayudan a conectar con su pasado y que permiten desnudar al personaje de sus múltiples capas y mostrar así sus facetas menos conocidas. En otro tiempo Roy no hubiese dudado ni un segundo ante una chica tan sensual como Rocky, pero el recuerdo de Loraine y el vínculo emocional que ha establecido con Raquel lo cohiben a la hora de satisfacer sus pulsiones sexuales. La complejidad de personajes como este es sin duda garantía de éxito para cualquier novela que se precie.

Por otro lado tenemos una trama que se sustenta en personajes extraordinarios (y no al revés), que no abusa de giros argumentales ni escatima en violencia explícita y que se rodea de unos parajes de belleza melancólica a la par que agreste que acaban por formar parte de la historia. Buena parte de la potencia visual de esta novela la tienen esos paisajes sureños que Pizzolatto describe de forma tan acurada. Además los individuos que se pasean por “Galveston” nunca pasan tangencialmente por sus páginas pues dejan todos ellos una profunda huella emocional. La trama nos atrapa, pero lo que realmente nos importa es lo que les pueda suceder a Roy y a Rocky. Nos desvivimos por sus andanzas sabedores de que Pizzolatto no les dará tregua y que tras fugaces momentos de esperanza golpeará de nuevo con mayor ensañamiento si cabe.

Por todo ello no dudo ni un ápice en afirmar que “Galveston” me ha sorprendido gratamente. Es más, estoy encantado con mi incursión en el noir de la mano de un autor que ha sabido vencer mis reticencias, que ha hecho añicos mis prejuicios y que me ha entretenido de forma tan satisfactoria en base a páginas llenas de emoción y de algunas dosis de acción trepidante. Hacía tiempo que necesitaba leer algo como esto y creo que quizás haya sentado un buen precedente. El tiempo lo dirá, pero es fácil que repita la experiencia pues ya echo de menos a ese viejo enternecedor lleno de cicatrices emocionales que es Roy Cody.

'Mi sombra se proyecta ante mí, tan retorcida que podría pertenecer
a algún crustáceo alargado saliendo a rastras de la marea,
emergiendo tambaleante desde el pasado. Para ausentarse de la historia'

Ficha:

"Galveston" - Nic Pizzolatto
Salamandra Black (978-84-16237-00-5)
282 páginas

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