4 mar. 2015

Los zorros vienen de noche de Cees Nooteboom

autor: Cees Nooteboom
edición: Siruela (2011)


No recuerdo dónde oí hablar de este autor neerlandés ni de este conjunto de relatos pero lo cierto es que hacía tiempo que iba detrás de “Los zorros vienen de noche” de Cees Nooteboom. Nada más abordar su lectura me di cuenta de que estaba delante de algo muy grande, de un libro como hacía tiempo que no leía. Y es que Nooteboom es un narrador excelso, algo que se puede decir de muy pocos autores.

Sinopsis:

Estos ocho relatos breves tratan sobre las relaciones y los sentimientos pretéritos. La mayoría de los personajes, en el otoño de su vida y emigrados de su Holanda natal, están en esa edad en que recordar es un sano ejercicio y casi una obligación. Con poco camino por recorrer echar una mirada atrás siempre es reconfortante.

En “Góndolas” el protagonista viaja a Venecia para recabar información sobre una exposición sobre la que debe escribir un artículo. Todo ello no es más que una excusa para peregrinar en busca de un recuerdo, de una ausencia: un pueblo griego junto al mar, una joven americana de pelo rojizo y ojos oscuros con símbolos zodíaco pintados en el cuerpo. -Soy bruja -recuerda el viejo que le dijo ella nada más conocerla. Con el paso del tiempo todo esto ha permanecido en el olvido; igual que el viaje en tren por Europa y la súbita despedida. Hasta que tras veinte años una carta suya queriendo saber de él le trae de nuevo el candor de aquellos días y ansía revivirlos.

'No puede decirse que ella fuera una mujer misteriosa, lo de la brujería era una sandez,
pero su presencia ausente le recordaba de alguna manera las figuras hieráticas de las pinturas
del artista. Cuando uno estaba frente a ellas, sentía un fuerte deseo de penetrar en su mundo,
pero este era inaccesible. No sabía aún qué escribir en su artículo,
como tampoco sabía qué hacer con su recuerdo.'

“Heinz” es el retrato de los individuos que aparecen en una vieja fotografía. A través del mismo conoceremos los hechos que los unen, lazos invisibles que se extienden a lo largo de los años pero que permanecen imborrables en la memoria de un narrador que también aparece en la instantánea. En un soberbio relato lleno de ironía conocemos a Heinz, quien trabaja como agente inmobiliario pero ostenta a su vez un cargo diplomático en su retiro mediterráneo. Heinz vive por y para el mar: le encanta nadar y bucear y los barcos son para él un modo de evasión. De joven tenía el porte de Clark Gable pero los demonios del alcohol lo acabarán condenando. Bien lo sabe su esposa Molly, una inglesa que apenas recuerda como era él cuando lo conoció. Gracias a breves retales descubrimos la existencia de Arielle, una figura luminosa que acompañó a Heinz hace ya unas décadas en su llegada a Liguria. Y así vislumbramos a Arielle como una quimera, como un recuerdo prematuro y doloroso de que la belleza es inalterable cuando se tienen veintidós años para toda la eternidad.

'Quien mire la foto podría decir algo acerca de la edad de los retratados,
de la ropa que llevan, de la moda y por tanto de la época, incluso podría decir algo del carácter
de esas personas, pero todo cuanto diga no será sino una hipótesis, una conjetura.
Literatura, si acaso, ficción. Somos nuestros secretos, y, en el mejor de los casos,
nos los llevamos adonde nadie puede alcanzarlos.'

Un hombre recuerda a “Paula” a través de una fotografía. Ella no envejece en su memoria. En cambio él sí ha cambiado. Ahora vive en Amsterdam, en un piso austero y vacío de paredes blancas. Lejos quedan ya aquellas noches con el grupo jugando a las cartas. Son mediados de los setenta. Un grupo de amigos que comparten la noche y el amor por el juego. Algunos apenas se conocen, pero en la mesa de juego son almas gemelas. En este círculo reducido irrumpe Paula y lo altera con su marcada personalidad. Las mujeres hablan sobre ella, los hombres intentan conquistarla. Es la época del amor libre, del cine de Bergman y Antonioni y Paula es un espíritu sin ataduras que se deja llevar. Todo cambiará tras una visita a un casino en Bélgica. Allí el grupo sufrirá un duro golpe.

'No creo en espíritus, creo en fotografías. Una mujer quiere que la recuerdes
y consigue que encuentres una fotografía suya. Los muertos son capaces de eso,
basta con que no los atiendas lo suficiente. Tal vez deba formularlo de otro modo:
son capaces de ello si consideran que los desatiendes en exceso.'

Opinión:

Ser lector es un oficio, dice Nooteboom en su primer relato; toda una declaración de intenciones del autor respecto al lector. De nosotros espera Nooteboom predisposición y un elevado grado de concentración. También una implicación emocional sin reservas. El autor presume de cultura de léxico y no le importa reírse de sus incongruencias (las justifica como exigencias literarias). Su dominio del lenguaje es abrumador y exige una total entrega para saborear cada palabra, cada frase con su justo tempo. Nos encontramos aquí ante literatura en mayúsculas, con un conjunto de páginas lleno de matices y claroscuros que se van desvelando poco a poco a medida que la prosa fluye con maestría por el blanco del papel.

Nooteboom tiene predilección por los muertos y por el ejercicio de la memoria. Las fotografías se le antojan portales temporales al pasado y las tortugas se convierten en médiums capaces de conectar con los espectros. Tampoco le teme a narradores algo más que omniscientes. Todos sus personajes sienten añoranza por aquellos que dejaron atrás, por una época dorada en que la luz y la juventud lo iluminaban todo. Aunque todo tiene su lado oscuro. Eso bien lo sabe Paula que ha oído decir en más de una ocasión que 'los zorros vienen de noche'.

Poco puedo aportar a lo dicho, solo reiterar que Cees Nooteboom es un escritor sublime, que podría pasarme toda la noche buscando adjetivos y que aún así me quedaría corto. Su descubrimiento me ha impactado tanto como el que hice en su tiempo con James Salter y ahora ando como loco buscando libros suyos para poder calmar mi sed. Leo que tiene libros sobre viajes ambientados en tierras lejanas y no puedo esperar a sumergirme en ellos. Con la fuerza de su prosa espero embarcarme en un futuro en viajes literarios que me hagan disfrutar como en muy contadas ocasiones lo he hecho.

Ficha:

"Los zorros vienen de noche" - Cees Nooteboom
Siruela (978-84-9841-530-8)
138 páginas

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