25 abr. 2015

El Tesorero de Francisco Ibáñez

Portada de El Tesorero con Mortadelo y Filemón
autor: Francisco Ibáñez
edición: Ediciones B (2015)

tres estrellas

Es increíble la capacidad que tienen algunos sentidos para hacernos retroceder en el tiempo. El caso del olfato es especialmente poderoso, pudiendo transportarnos en cuestión de décimas de segundo a nuestra infancia solo recuperando un olor que teníamos archivado en nuestro registro sensorial. La vista, quizás nuestro sentido más evidente, va a la zaga y es igualmente efectivo. Lo pude comprobar hará unos años cuando, gracias a ese gran mercadillo que son internet e Iberlibro, recuperé libros de mi infancia que había perdido. Con el simple gesto de pasar las páginas las aventuras de "Fighting Fantasy" fueron cobrando consistencia en mi cerebro y descubrí con asombro como las historias de héroes de fantasía que combatían seres monstruosos seguían grabadas a fuego en mi subconsciente.

Esta diada de Sant Jordi tuve una revelación similar. Mientras hacía cola pacientemente para pagar mis regalos literarios me dio por ojear “El tesorero”, el nuevo volumen con las aventuras de los agentes Mortadelo y Filemón ideados por el maestro del humor Francisco Ibáñez. No sé cuántos años hacía que no leía un Mortadelo y Filemón. Muchos, de eso no hay duda. Pero la sensación reconfortante de encontrar algo que había formado parte de mi infancia y las risas que me asaltaron en plena librería (más de uno se pensaría que estaba loco) resultaron tan gratificantes que no dudé ni un ápice en meterlo en la saca y llevármelo a casa.

Sinopsis:

El panorama político de este país siempre ha dado para mucho, siendo algo más cercano a un circo que a un concilio de sabios y eruditos. Era cuestión de tiempo que alguien usara su afilada pluma para destripar las entrañas de este monstruo moribundo. Muchos lo han hecho antes, pero pocos con la lucidez que caracteriza al incombustible Ibáñez.

Son innegables los paralelismos entre los hechos, los personajes o los estamentos políticos (los nombres ideados no buscan esconder sus identidades) que aparecen en el cómic y los de la realidad. El autor se vale de esa clara evidencia para retratar la situación actual del país y tomársela a guasa. La desaparición de una ingente cantidad de dinero a manos de un tesorero de reputación más que dudosa da pie a que la T.I.A. tome cartas en el asunto e investigue los hechos. Estamos ante una nueva misión para los agentes Mortadelo y Filemón, unos individuos con una convicción inquebrantable pero con unos métodos poco ortodoxos y aún menos eficientes.

La evolución de la historia es lo de menos, lo que importa son los gags visuales, las situaciones surrealistas y el tono de cachondeo general. Incluso los chistes pueden resultar algo repetitivos, pero eso da igual. Lo que cuenta aquí es el viaje, un periplo hilarante que para muchos, los que rondamos una cierta edad, puede ser incluso introspectivo; mientras lo leía no he podido evitar recordar aquel maravilloso primer Mortadelo que tuve: “El sulfato atómico". También en este caso las carcajadas están aseguradas ante el mejor humor de todos, el que se basa en el absurdo, que varias generaciones de este país tenemos como ideario infantil y juvenil y que recordamos con cariño gracias a los tebeos, las revistas satíricas y los múltiples personajes que en ellas aparecen.

Opinión:

Las sensaciones que me ha transmitido este cómic han sido bestiales. Hacía tiempo que no me reía tanto y de forma tan franca. Nada más pasar la última hoja la sensación que queda es maravillosa, aun pensando que lo que nos cuenta Ibáñez es algo cercano a la realidad y que no es para tomárselo a broma, ni mucho menos.

Pero esto es España y estamos más que acostumbrados a semejantes esperpentos. El humor forma parte ya de nuestro ADN (¿cómo sino podríamos levantarnos cada día los honrados trabajadores?), así que personajes como Pajares y Esteso, Mortadelo y Filemón y tantos otros son sólidos baluartes de un humor particular, castizo e irreverente, que sirve como bálsamo para evadirnos de aquello que nos rodea y que nos toca la moral (por no decir otra cosa).

De poco o nada sirve recomendar a don Francisco Ibáñez: todos hemos leído algo suyo en un momento u otro. Y me remito a los recuerdos que todos nosotros atesoramos de esas mágicas lecturas para reivindicar que nunca está de más volver a sentirse como un niño. El punto de partida para este particular viaje en el tiempo es sencillo y universal: cualquier cómic de Mortadelo y Filemón sirve. Es de cajón, nunca falla. En este caso, por su actualidad y por la desidia que la política ha causado en los ciudadanos, Ibáñez ha dado con la tecla con este fabuloso volumen que es “El tesorero”, una joya que vale la pena comprar, leer y compartir sea cual sea la edad que tengamos.

Ficha:

"El Tesorero" - Francisco Ibáñez
Ediciones B (978-84-666-5438-8)
46 páginas

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