11 abr. 2016

Libros y viajes (II) - Bilbao y Santander

Aprovechando las vacaciones de Semana Santa he podido disfrutar de dos de mis pasiones: la gastronomía y la literatura. En un viaje relámpago he vuelto a visitar las tierras del norte (sí, otra vez) haciendo escala en Bilbao y Santander. Bilbao es una ciudad que me encanta y que me trae muy buenos recuerdos, así que no me ha importado en absoluto volver. Santander no la conocía pero desde hace un tiempo he oído hablar mucho de ella y tenía curiosidad por saber qué se siente en Invernalia. Lo cierto es que en este periplo por tierras norteñas he disfrutado mucho, he comido de vicio y he descubierto nuevas e interesantes librerías. ¡Misión cumplida pues! Ahí va un pequeño resumen, un tastet como decimos por Otranto, de los templos que hemos visitado.

Bilbao

No entiendo a aquellos que tildan la ciudad de Bilbao de fea. A mí me encanta, la verdad. Es una bonita ciudad para pasear, espléndida cuando el tiempo acompaña, con multitud de cosas por ver y una excelente lanzadera para visitar lugares cercanos muy recomendables (Portugalete y Getxo por ejemplo). Gracias a las anotaciones previas (realizadas a partir de recomendaciones de inestimables tuiteros) he callejeado por la ciudad en busca de librerías. He aquí las que he descubierto:

Mi predilecta es Libu. Esta librería es un espacio pequeño pero muy agradable, con ese ambiente que hace que uno se sienta como en casa. No hay demasiados anaqueles pero están repletos de tesoros a la espera que alguien los rescate; su pequeña y coqueta zona infantil es una delicia digna de ver. Pero lo mejor es que no se trata solo de una librería: Libu es ante todo un proyecto solidario, un gran ejemplo de reciclaje de libros y de ayuda a las personas que más lo necesitan. Además es un hervidero de actividades para niños y mayores, fomentando el amor por los libros en los primeros y saciando la líbido literaria de los segundos. Este paraíso está en el casco viejo de Bilbao y allí siempre seréis bien recibidos; si además lleváis algún libro que no vais a leer más os lo agradecerán con la mejor de sus sonrisas. El trato de los libreros, como en tantos otros sitios, es lo que marca la diferencia. Cuando les comenté que venía exprofeso desde Barcelona no me ofrecieron alhajas ni pan de lembas, pero sí una preciosa bolsa hecha con mucho cariño. La recompensa, además de dos libros, fue conocer a la gente y a su proyecto. He descubierto en Libu un lugar lleno de magia que ha sembrado el germen de un relato del que me siento muy orgulloso. Ha sido sin duda una experiencia religiosa.

Libu - Bilbao
Libu
A tiro de piedra del Guggenheim está Binario, otra pequeña librería llena de encanto. A pesar de sus minúsculas dimensiones está todo sumamente organizado, dando cabida así a todos los géneros, temáticas y disciplinas imaginables. En este espacio encontraréis libros de todo tipo además de novelas. El lugar lo descubrí de casualidad al pasar por delante y obviamente llamó de inmediato mi atención. No pude sino entrar y echar un ojo. Valió la pena, os lo aseguro.

Librería Binario - Bilbao
Librería Binario
Cámara es otra visita obligada en la capital de Bizkaia. Os recomiendo que antes de entrar le echéis un vistazo a los tiradores de las puertas; detalles como esos ya nos dan una idea de que entramos en un lugar especial. Las imágenes que he visto por internet son una maravilla y sin duda es otra razón de más para querer volver a Bilbao. Lamentablemente no la pude visitar pues un servidor viajaba con parsimonia guiri y al llegar allí estaba cerrada (fallo mío por no consultar sus horarios con antelación).

Casi en frente está Joker, el templo de los aficionados vascos al cómic. Me dejó anonadado el inmenso espacio que tenían dedicado a la novela gráfica (su práctica totalidad) y salí de allí algo perdido, contrariado quizá, por ser yo un negado absoluto en este género. De hecho entré en busca de algo de novela sci-fi o de género pero apenas puede encontrar dos docenas de novelas en total. De todas formas es una visita obligada. En Barcelona tenemos el privilegio de contar con un sanctasanctórum como Gigamesh pero veo que no somos los únicos afortunados y que en Bilbao van a la zaga.

Santander

¡Qué envidia las playas y los paseos de Santander! Y eso lo dice alguien que vive en una ciudad costera. Lo cierto es que quedé prendado del paseo que hice desde la catedral por toda la fachada marítima, rodeando el palacio de la Magdalena y llegando hasta las playas del Sardinero. Sin duda Santander tiene que ser una ciudad genial en verano. Eso sí, cuando el tiempo se empeña hace un frío considerable, no resultando nada descabellado hablar de ella como de Invernalia; bastó un viajecito en barco recorriendo la costa para volver a tierra frío como un carámbano y buscando consuelo en Zacarías y su reconfortante cocido montañés. Por cierto, que Zacarías es otro templo (culinario en este caso) de obligada visita por esos lares, al igual que las librerías que por allí encontré:

Roales es uno de los mayores tesoros que tiene Santander, una preciosa librería de viejo escondida en sus intrincadas callejuelas que localicé gracias a una persona harto generosa. Lamentablemente el librero estaba esos días de viaje en una feria de segunda mano y el local estaba cerrado. Tuve que contentarme pues con vislumbrar a través de la cancela las maravillas que escondía en sus estantes a rebosar de ejemplares.

Librería Roales - Santander
Librería Roales
Y por último, pero no por ello menos importante, está la Librería Gil, un fastuoso local repleto a más no poder de cultura y de literatura. Es difícil impresionarme, os lo aseguro, pero la enormidad, la pulcritud y el ambiente que allí se respiraban me dejaron sin habla. Creía que como habitante de una gran capital ya lo había visto todo en cuanto a librerías, pero estaba equivocado. Gil es uno de esos espacios que invitan a pasear, curiosear y dejar volar el tiempo mientras uno descubre uno tras otro tesoros que se querría llevar a casa. Tuve que contenerme, os lo aseguro, pero viajar con Ryanair y disponer tan solo del equipaje de mano me ayudó a ser muy selectivo en mi compra. Es agradable ver que en todas las ciudades hay sitios en los que alejarse del mundanal ruido, del agobio del tráfico y de la gente, del estrés y las prisas de esta sociedad moderna para poder sumergirse en un refrescante y plácido mar de libros.

Libros

Y a continuación os adjunto la lista de libros que he cazado en este agradable viaje:

- Alexis Ravelo - La otra vida de Ned Blackbird (Ed. Siruela)
- Frederick Barthelme - Dos contra uno (Ed. Grijalbo)

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