9 may. 2016

Mi maravillosa librería de Petra Hartlieb

Portada de Mi maravillosa librería de Petra Hartlieb
autor: Petra Hartlieb
edición: Periférica (2015)

tres estrellas

La mañana antes de iniciar la lectura de este libro escuché una tertulia radiofónica en la que participaban tres libreros independientes de Barcelona. Las preguntas del locutor, que andaba algo perdido, no hizo sino convencerme que a los amantes de los libros se nos percibe muchas veces como una especie de rara avis, por no decir frikis. Hablar del tacto de los libros, del olor de las librerías, del regocijo de deambular entre las mesas y los anaqueles repletos por el mero placer de contemplar las obras nos sitúa en un plano no muy lejano al de los venusianos, es decir, en otra órbita e incluso en otro planeta. Es cierto, los lectores compulsivos disfrutamos de pequeños gestos que mucha gente nunca llegará a comprender.

Por eso es tan gratificante leer sobre literatura y sobre libros, más aún cuando la historia (real) versa sobre los esfuerzos de una pareja por llevar a cabo un sueño algo alocado: el de regentar una librería llena de encanto sin tener ni idea del negocio. Petra Hartlieb narra en Mi maravillosa librería las vicisitudes que ella y su marido tuvieron que superar para conseguir llevar a buen puerto dicho proyecto. Y nosotros, como ávidos lectores, disfrutaremos de una lectura amena, repleta de situaciones con las que empatizamos y que nos harán sonreír secretamente mientras leemos de camino al trabajo.

Sinopsis:

El matrimonio compuesto por Petra Hartlieb y su marido Oliver deciden, en un arrebato pasional motivado en parte por los efluvios del vino, hacer una oferta por un negocio sito en la ciudad de Viena: una vieja librería. Se lo toman como un reto o una apuesta, casi a modo de broma. Pero el destino quiere que su puja sea la ganadora y que acaben siendo los propietarios legales de un negocio del que muy poco saben. Petra y Oliver tenían hasta entonces una cómoda vida en Hamburgo, donde habían establecido su residencia. Oliver ostentaba un importante cargo en una editorial mientras que Petra ejercía de periodista a media jornada; ello permitía a Petra ejercer sus labores de madre y cuidar de su hija pequeña. El matrimonio cuenta además con un hijo adolescente que acaba de enamorarse por primera vez. La decisión, nada premeditada, de comprar la librería les obligará aceptar la realidad de su nueva situación: deberán trasladarse a Viena y a rehacer allí su vida.

La autora narra con todo lujo de detalles los duros pasos iniciales para remontar desde cero un proyecto del que apenas existían cuatro paredes. No solo se trata de llegar a Viena y abrir la tienda. Existen obstáculos como préstamos bancarios, reformas, papeleo institucional, pedidos a distribuidores, contratar a empleados... Todo ello supone dedicar un tiempo enorme y gastar un dinero que apenas poseen. Pero por suerte sus amigos les facilitarán las cosas: los alojarán temporalmente en sus casas, les dejarán dinero para la inversión inicial y les ayudarán con el traslado y con las obras en el local. Finalmente abrirán justo para la campaña de Navidad. Se verán entonces envueltos en una nueva aventura que, si bien ilusionante y dotada de un gran componente de romanticismo, los desbordará por momentos. Pero la librería tiene su encanto y el trabajo les apasiona, así que deciden luchar por su sueño.

'Y así penetramos en un espacio sombrío, abarrotado
y estrecho de cuarenta metros cuadrados, con baldas
hasta el techo, un suelo sintético sucio, estanterías
rotatorias con libros, un fluorescente... y nos parece
que está bien. Claro está que la encontramos fea, pero,
en líneas generales, la sensación que da es buena.'

Opinión:

Mi maravillosa librería tiene la virtud de leerse del tirón, casi sin darnos cuenta. Se agradece que sea tan desenfadado y ameno, aunque es cierto que peca de cierta impostura basada en su exacerbado positivismo. A Petra y Oliver, si bien tienen que trabajar duro para sostener el negocio, todo les sale a pedir de boca: tienen una familia modélica, unos amigos entregados y unos vecinos comprometidos a más no poder. Yo trabajé durante tres meses en Viena; es una ciudad maravillosa y sus habitantes son extremadamente agradables, pero de ahí a que todo sea tan bucólico... En lo personal y en lo laboral apenas se describen momentos difíciles o dramáticos y si los hay se citan tangencialmente o bien quedan ocultos tras capas y capas del dulce merengue de la felicidad. Aunque quizá eso se deba al ímpetu y al tesón de la autora (porque a perseverante nadie le gana). Nada más acabar la novela uno tiene ganas de buscar un local, ir al banco a pedir un préstamo y embarcarse en la locura de abrir en su barrio una librería tan molona como esta. Y es que la historia contagia el optimismo y el amor por los libros.

Estamos, en definitiva, ante una obra que carga las pilas, rebosante de optimismo, una oda a la literatura desde cualquiera de sus facetas (lectura, escritura, edición o venta) que resultará muy atractiva a los amantes de los libros. Al resto quizá les resulte tan solo una novela simpática, algo fantasiosa y caótica en su construcción pero en el fondo una lectura agradable, ideal para desconectar. Los que la sepan apreciar más allá de su simple apariencia paladearán los fragmentos que hacen referencia a los encuentros con Franzen, T.C. Boyle o, mi momento preferido, aquel en el que conocen a Blixa. Como conclusión podemos decir que si obviamos algunos tópicos (¡Amazon es el diablo!) estamos ante una lectura fresca y muy recomendable.

Ficha:

"Mi maravillosa librería" - Petra Hartlieb
Traducción de Manolo Laguillo
Editorial Periférica - Largo recorrido, 92 (978-84-16291-21-2)
233 páginas

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