27 jun. 2016

Vampiros y limones de Karen Russell

Portada de Vampiros y limones de Karen Russell
autor: Karen Russell
edición: Tusquets (2014)
género: relatos fantásticos

tres estrellas

Vampiros y limones de Karen Russell es uno de esos libros que uno elige atraído por el título y por la portada; y es que ambos elementos ejercen una fuerte influencia (muchas veces no reconocida) a la hora de escoger una lectura. Hace ya tiempo que lo cacé un domingo paseando por el mercado de Sant Antoni y tras leer unas pocas novelas me apetecía volver a los relatos, así que guiado por ese título tan sugerente (incluso veraniego) no dudé en rescatar el libro de mis anaqueles convencido de que sería una lectura adecuada para afrontar la canícula venidera. Aunque quizá no fuese la calidez del sol de Amalfi lo que me inspirase para escoger este volumen sino una corazonada más oscura, la promesa de relatos voluptuosos a la luz de las velas con un tenue aleteo membranoso como banda sonora. ¿Qué sensaciones transmitirá Russell? ¿Predominarán los vampiros o los limones? Seguid leyendo y lo sabréis.

Sinopsis:

Gracias a la prosa de Russell viajamos por el gran tapiz que es el mundo en busca de historias fantásticas. El tiempo y el espacio no importan aquí pues nos movemos con soltura entre presente y pasado, entre lo etéreo y lo terrenal. Bajo un manto de aparente cotidianidad descubrimos hechos poco habituales, historias que trascienden el plano humano para ir un poco más allá. Conocemos entonces a Clyde y Magreb, dos vampiros atípicos que cada atardecer recurren a los jugosos limones de Sorrento para aplacar la maldición del ansia. Nos trasladamos a la era Meiji y acompañamos a un hombre que recorre el Japón rural en busca de jóvenes prometedoras en el arte de devanar la seda; quizá Kitsune Tajima tenga el honor de ser una de ellas. Y asistimos al extraño periplo de una ventana por los confines del Oeste más rudo y agreste.

Pero hay más. Descubrimos como una bandada de gaviotas interfiere en la vida del adolescente Nal Wilson para darle el empujón decisivo que anhela. Mediante un extraño algoritmo cósmico nos teletransportamos a un establo en el que conviven caballos y antiguos presidentes de los Estados Unidos de América, todos ellos bajo la supervisión del señor Fitzgibbons. Los juegos disputados en la Antártida dan lugar a situaciones desternillantes protagonizadas por las diferentes hinchadas; es lo que tiene llevar al extremo las reglas del juego. El exmarine Derek posee en su espalda un tatuaje de lo más extraño, un instante inmortalizado sobre la piel capaz de influir en el ánimo de cualquiera que lo observe. Y por último están Mondo, Gus, Larry y J.C., el Club de las Tinieblas, la típica pandilla de matones que se dedica a atemorizar a otros estudiantes; hasta que el pasado vuelve a ellos en forma de ¡espantapájaros!

'Más al sur, donde las nuevas líneas del ferrocarril,
el alambre de espino, las lámparas de cristal
y las tejas de pizarra entran a carretadas
en los trenes de carga, pero en el asentamiento
de Hox River un cristal emplomado sigue siendo
hoy por hoy una mercancía inimaginable.
Más rara si cabe que la lluvia.'

Opinión:

Karen Russell posee una imaginación desbordante, de eso no hay duda. La autora adorna sus historias con una prosa estilizada y una cadencia hermosa. Los cuentos que dan forma a este volumen viran de género sin dificultad ni reparo alguno: pasamos del western crepuscular a la comedia del absurdo, viajamos hasta las lindes de la fantasía para volver luego a la cruda realidad de la guerra y sus secuelas. Todo tiene cabida en Vampiros y limones, si bien predominan, aunque difusas, las luces sobre las sombras. Los vampiros y los limones se limitan al primer relato pero son un notable punto de partida para un libro que, por otro lado, se me antoja ideal para estos días estivales: es una lectura luminosa, entretenida, con altibajos emocionales (pasamos de la risa más franca a tener el corazón en un puño) pero ante todo es suficientemente independiente como para abordar sus relatos por separado cada vez que dispongamos de un momento de sosiego.

Como en todo conjunto de relatos unos gustarán más y otros menos, eso es inevitable. Por mi parte he disfrutado mucho del humor de El establo al final de nuestro mandato, con el western onírico y oscuro que es La ventana de Hox River y con el prodigio visual de Devanando para el imperio; este último relato está lleno de magia y sutileza y me ha recordado a las mejores fábulas de Karin Tidbeck, una autora por la que tengo absoluta debilidad. Es un buen libro, muy entretenido, ideal para leer a la sombra de un jardín bebiendo limonada (hecha con limones amalfitanos, por supuesto). Las cuentos de Karen Russell son como pequeños vampiros: nos susurran palabras hermosas, intentan subyugarnos y lograr así una invitación explícita para poder entrar en nuestras moradas y también en nuestros corazones. Y debo reconocer que por lo que a mí respecta la joven Kitsune ya se ha ganado un rinconcito en el mío.

Ficha:

"Vampiros y limones" - Karen Russell
Traducción de Victoria Alonso Blanco
Tusquets - Colección andanzas, 845 (978-84-8383-970-6)
277 páginas

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