15 ago. 2016

El espantapájaros de Nathaniel Hawthorne

Portada de El espantapájaros de Nathaniel Hawthorne
autor: Nathaniel Hawthorne
edición: Periférica (2012)
género: fábula mágica

cuatro estrellas

Tras leer La casa de los siete tejados de Nathaniel Hawthorne quedé absolutamente prendado de su prosa. El autor, responsable de otra obra maestra como La letra escarlata, posee una pluma elegante que bascula entre lo real y lo onírico. Y lo hace de una forma asombrosa. Dispuesto a indagar un poco más en su obra fui a la caza de El espantapájaros atraído por la preciosa edición de Periférica; el resultado ha sido una lectura más que notable. Más allá de la búsqueda de la propia identidad esta novela aborda temas que conciernen a toda la humanidad, y lo hace en apenas unas pocas páginas.

Sinopsis

Mamá Rigby es una de las brujas más poderosas de Nueva Inglaterra. Una mañana, hacia finales de primavera, se levanta de buen talante y con el ánimo endulzado por la pipa de fumar decide fabricar un espantapájaros para mantener a raya a las aves de su maizal. Pero en vez de un muñeco deforme y grotesco el resultado acaba siendo algo hermoso. Encantada con el producto final decide engalanar al monigote hasta hacerlo digno de sentarse en la mesa del mismísimo gobernador: una casaca descolorida, unas medias raídas y un tricornio que vivió mejores tiempos pasan a ser, con el toque mágico de la bruja, prendas lustrosas dignas de un marqués, mientras que una pluma de ganso, un bastón con empuñadura de oro y demás ornamentos (todos ellos falsos, por supuesto) ponen el broche de distinción al disfraz.

Incluso la calabaza blancuzca que es su cabeza, llena de orificios y protuberancias, se convierte mediante las artes de Mamá Rigby en un rostro humano de lo más común, un busto hermoso y con cierto aire de inteligencia. Feathertop, pues así se llama el humilde engendro, recibe el encargo por parte de la bruja de visitar a un importante ciudadano de una localidad cercana. El espantapájaros se lanza al viaje con encomiable estusiasmo y se aleja por el camino rumbo a la ciudad con paso firme, vistiendo sus mejores galas y sin dejar de dar bocanadas a su pipa.

Una vez allí Feathertop se pasea orgulloso por las calles despertando comentarios, provocando miradas de las jóvenes e incendiando los corrillos de los que lo ven pasar. Los habitantes de la ciudad elucubran sobre el origen del desconocido, discuten qué noble cargo debe ostentar allí de dónde proviene y ensalzan su porte y su figura. Solo los niños rehúyen su mirada; los perros tampoco osan cruzarse en su camino, como si temiesen algo. Pero el resto de la ciudad lo aclama en conversaciones veladas. Incluso su tierna e ingenua víctima lo adora en silencio, ajena al oscuro conjuro que acecha.

'Ese monigote —pensó Mamá Rigby todavía con la mirada
puesta en el espantapájaros—, me ha quedado tan bien
que no merece pasar el verano entero en un maizal,
espantando cuervos y urracas. Está para mejores cosas.
Sin duda he tenido peores parejas de baile, sobre todo
cuando no había mucho de dónde escoger en nuestros aquelarres
de brujas en el bosque. ¿Y si lo dejara probar suerte
entre los demás hombres de paja y tipos sin sustancia
que pululan por el mundo?'

Opinión

Feathertop, en su idioma original, fue escrita en 1852 y publicada en 1854 formando parte del conjunto de relatos Musgos de una vieja casa parroquial. A pesar del tiempo transcurrido desde su edición esta fábula sigue siendo un despiadado retrato de cualquier sociedad moderna, una crítica mordaz a la esencia más profunda del hombre. Hawthorne no se corta un pelo y tilda a los hombres de insustanciales, comparándolos con simples monigotes de paja que han sido depositados en el mundo como en un juego para deleite de quién sabe qué mente retorcida. El autor no se limita a juzgar a la sociedad por su falta de aplomo sino que hace hincapié en la bajeza moral y en la superficialidad de la misma criticando la prevalencia de las primeras impresiones, dejando que estas menoscaben los méritos o bien enmascaren los deméritos que subyacen tras la simple apariencia física.

Y si afirmo que es este un librito delicioso no lo hago dejándome llevar por las apariencias, sino que se trata de una reflexión totalmente objetiva. Si asumimos que el relato es un divertimento, una broma privada del propio autor sin más pretensiones que hacernos pasar un buen rato, veremos que vale mucho la pena leerlo. Cualquier obra de Nathaniel Hawthorne es cien por cien recomendable pero en este caso estamos ante una edición cuya traducción me ha parecido de lo más adecuada y que la hace más apetecible si cabe.

En el postfacio de Juan Sebastián Cárdenas se debate largamente sobre el abuso de la parábola, sobre el tono de moraleja de la obra y de la justificación de la alegoría en la misma. ¡Parece mentira que algo tan breve suscite tanta discusión! Sin intención de iniciar una digresión no creo que sea necesario indagar tanto en la profundidad psicológica de la fábula. Lo que a mí realmente me fascina de esta obra son sus protagonistas: Mamá Rigby y Feathertop, dos criaturas que brillan con luz propia. Desconozco si el relato se hilvanó a partir de ellos o sucedió al revés, que la trama llevó al autor a crearlos, pero lo cierto es que los retazos coloridos que componen esta historia, esos momentos y personajes que la vertebran, parecen surgidos de las volutas de humo de una pipa mágica. Encontraremos párrafos tiernos y otros cómicos, en ningún caso exentos de sentimentalismo (ojo al momento sublime del espejo), pero como en todo buen cuento lo que más brilla son los seres mágicos, esos personajes que es imposible dejar de amar porque en el fondo ansían ser tan humanos como todos nosotros.

Ficha

"El espantapájaros" - Nathaniel Hawthorne
Traducción de Juan Sebastián Cárdenas
Periférica - Biblioteca portátil, 47 (978-84-92865-64-2)
70 páginas

2 comentarios:

  1. Viene resonando este autor en recomendaciones cruzadas porque ando leyendo a Edith Wharton y Henry James.
    Tengo ganas de probarme con él. Y encima la wikipedia dice que fue muy amigo de Melville, así que me lo voy apuntando para estrenarme con él a no más tardar.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Muy buenas Rubén,

      Hawthorne es un autor muy interesante; seguro que encontrarás algo que te satisfaga. Yo he leído los relatos de Musgos de una casa parroquial y la novela La casa de los siete tejados. Esta última me gustó especialmente por su ambientación.

      Deliciosas son también las adaptaciones de textos y mitos clásicos que hizo enfocado a los niños. Muy recomendable si tienes hijos de una cierta edad.

      Gracias por tus comentarios.

      @pancromatic

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