28 nov. 2016

Ciudad revientacráneos de Jeremy Robert Johnson

Portada de Ciudad revientacráneos de Jeremy Robert Johnson
autor: Jeremy Robert Johnson
edición: Orciny Press (2016)
género: conspiración global bizarra

tres estrellas

Soy un tío voluble, fácil de convencer incluso, con tendencia a criticar cuando un libro no me gusta pero que no se ahorra las loanzas cuando estas son merecidas. Reconozco que mi entrada en el bizarro fue con el pie izquierdo, o más bien tropezando y dándome de bruces, pero con ánimo de superación me lancé de nuevo al género mucho antes de lo previsto: fue tras asistir a la presentación de Ciudad revientacráneos de Jeremy Robert Johnson. Su editor y traductor Hugo Camacho, su prologuista Francisco Jota-Pérez y sobre todo Manuel Gris, su apasionado lector cero, supieron tocar la tecla justa en mi cerebro; y la maravillosa portada de Branca Studio hizo el resto. Era viernes por la tarde y estaba cansado (asqueado diría yo) tras un día nefasto en el curro y necesitaba romper con todo, ansiaba desconectar y meterme algo chungo y violento entre ceja y ceja. Y la novela de Jeremy Robert Johnson resultó ser el antídoto perfecto, hasta el punto que la colé vilmente por delante de todas mis lecturas. De vuelta a casa en el bus me enganché a su prosa como un adicto a la hexadrina y no la pude soltar hasta acabar el libro.

Sinopsis

Doyle es un tipo gris y anodino que lleva trece años trabajando en banca. Ha sobrevivido a sucesivas fusiones en plena crisis: en cada absorción ha sorteado el despido e incluso ha sabido promocionar. Ahora ostenta un puesto de responsabilidad que apenas exige trabajo pero que está remunerado con un buen sueldo. Aún así su vida sigue siendo un asco: vive en un barrio de mala muerte en compañía de su mascota Deckard, una tortuga que lo juzga en silencio y que tiende a expresar su desaprobación con bufidos. Un día Doyle decide que está harto de las injusticias de los bancos: está listo para rebentar el sistema desde dentro. Y para ello necesita drogas (más concretamente hexadrina) y con tal propósito se adentra de noche en el barrio colindante. Lo que a Doyle le parece una buena idea se transmuta a ojos del lector en el punto de partida de una historia algo alocada, llena de pésimas decisiones y de malos viajes.

Doyle lo tiene claro: es necesario descender a las entrañas de la bestia capitalista para derrotarla y hacerla explotar con toda su mierda. Cualquiera se lo pensaría dos veces ante tal hazaña, pero no es el caso de Doyle. Él se tira de cabeza, sin salvavidas ni nada por el estilo, sustentado tan solo por su fe (o por su estupidez) sin que esta pueda ahorrarle un buen castañazo. He aquí un visionario, un investigador feroz y arrojado que ve la vida a través de un fulgor plateado, un loco que hace caso omiso de la oscura presencia que sobre su hombro le indica que se está convirtiendo en una bestia o quizás en algo peor.

Lo más importante es que ahora eres libre.
Adiós a la silla de ruedas. Adiós a teclear textos
mediante pequeños espasmos de la retina para que
lo pronuncie una voz robótica. Piensa en todo esto
como lo haría un cangrejo hermitaño: has dejado
atrás una concha demasiado pequeña y la has cambiado
por una mansión-caracola. Pero tu consciencia está
un poco desorientada: depende en exceso de las
limitaciones humanas. Te ayudaremos a crecer.
Se trata de un proceso delicado. Hemos perdido
un par de mentes antes que la tuya, pero te irás
integrando poco a poco. Sin explosiones. Lo último
que necesitamos es que otro genio acabe chamuscado.

Opinión

Aunque el argumento se puede tomar a broma el planteamiento inicial de la novela es firme y contundente, con cierto trasfondo de crítica social y una pátina de innegable actualidad: la crisis financiera, la burbuja inmobiliaria, los reality shows televisivos,... Pero esto es solo el punto de partida. Luego llega el bizarro. Como buena novela de género la trama degenera hasta límites insospechados y acaba envuelta, tal y como apuntaba en la presentación su editor, en una paranoia sci-fi de carácter conspirativo. Lo mejor es que se trata de una ciencia-ficción cercana y mucho menos descabellada de lo que pudiera parecer a simple vista. Otra cosa, claro está, es el final.

El primer tercio del libro es el que más he disfrutado. Resulta hilarante el tsunami de alamierdas por el que Doyle se deja arrastrar, esa contundente filosofía de vida que aboga por las decisiones absurdas al grito de !a la mierda! ¿por qué no? Como es obvio las consecuencias para el protagonista son perniciosas y muy dolorosas. Los dos tercios restantes son igual de locos: no dan pie al aburrimiento pero discurren por sendas más tópicas y a veces algo inconexas. A pesar de ello la novela se lee del tirón, en parte gracias a sus fascinantes personajes, un buen elenco de seres grotescos y outsiders muy muy bizarros.

Su plan es una locura. Para el lector es muy obvio que Doyle va hasta arriba de drogas, pero aun así confraternizamos con él y con esa cruzada suya destinada al fracaso. Devoramos los párrafos impacientes por conocer sus nuevas excentricidades; y es que buena parte del éxito del género bizarro es el WTF! que el lector exclama página tras página. Da la casualidad que a la par que el libro vi la primera cinta de John Carpenter (Dark Star) y que la disfruté tanto o más que el presente texto. Porque tras esa primera impresión de tomadura de pelo el bizarro tiende a esconder buenas historias cargadas de humor punzante y adorables salidas de tono, aunque para ello haya que escarbar entre capas de oscura y delirante impostura.

Ficha

"Ciudad revientacráneos" - Jeremy Robert Johnson
Traducción de Hugo Camacho
Orciny Press - Colección Midian, 3 (978-84-945181-4-0)
335 páginas

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